Marilyn no era una rubia tonta

La destinada a ser Norma Jeane Mortenson, por los genes del noruego Edward Mortenson, pero bautizada como Norma Jean Baker, por la fuga del mismo noruego, y eternizada como Marilyn Monroe, es mucho más que un ícono clásico de la cultura pop. Al menos de eso trataremos de convencerles en las próximas líneas.

A medio siglo después de su controversial muerte el 5 de agosto de 1962, hablaremos de su mente y no su imagen, cosa extraña para quien podría considerarse el origen del cliché de la rubia sexy y tonta. Será fácil esta tarea, pues viene evidencia en camino a respaldar la solidez de su intelecto.

En octubre de 2010 salió al mercado Fragmentos, una obra ordenada por Anna Strasberg, viuda de Lee Strasberg quien fuera el profesor de actuación de Marilyn en el Actors Studio de Nueva York y el heredero de sus textos.

Esta faceta literaria de la actriz estuvo escondida por décadas debido a la confiscación de la mayoría de sus bienes después de su muerte. Ahora, con los Kennedy y sus maridos bien enterrados hace rato, pareciera que sus escritos ya no son un riesgo para nadie.

Fragmentos es eso, notas de sus diarios, cartas y coqueteos con la poesía. Entre ellos está un ensayo que escribió sobre su primer esposo James Dougherty, el hijo de su vecina, con quien se casó estratégicamente cuando tenía 16 años para evitar ser enviada a otro orfanato y de quien se divorció por desacuerdos con su naciente carrera artística.

Es que la vida de Norma no fue sencilla. La supuesta inestabilidad mental de su madre –que según vemos sólo era demasiada emancipación y ligereza de cascos para su época- la confinó a once hogares adoptivos hasta que planeó el escape matrimonial. Seguramente esta vida la empujó a madurar pronto y a buscar su autonomía a cualquier costo. De estas luchas nos enteraremos en Fragmentos, puesto que allí también están varias cartas que dirigió a su psicoanalista y a Lee Strasberg, lo más cercano a una figura paterna.

No se ha dicho si este libro contiene o no referencias a Joe DiMaggio, su segundo y famoso esposo, ese hombre taciturno que religiosamente envió flores a su tumba hasta morir él también. Es que se dice que justo antes de la muerte de la actriz habían estado manejando volver a casarse.

Tampoco está claro si en Fragmentos hay referencias a Arthur Miller, el tercer esposo, o los hermanos Kennedy, trío que según la tradición oral podrían ser los culpables de su desaparición.

¿Marilyn comunista?

El que sus notas hayan estado confiscadas por tanto tiempo da mucho que pensar. Cada vez son más las personas y organizaciones serias que plantean que Marilyn fue asesinada por una conspiración relacionada con el Gobierno Estadounidense, aunque oficialmente se habría suicidado con barbitúricos.

La piedra que más suena en este río de rumores asoma que John y Robert Kennedy -presidente y Fiscal General de los Estados Unidos respectivamente- encargaron su muerte a un miembro de la mafia.

Especulando por pura diversión, este supuesto contacto con la mafia podría muy bien haberlo hecho Peter Lawford, el actor cuñado del presidente, miembro del Rat Pack, el famoso círculo de artistas reunidos alrededor de Frank Sinatra, reconocido por sus vínculos con la mafia. Lo cierto es que fue Lawford quien presentó a la rubia a los Kennedy en su casa de playa en Santa Mónica California.

Según esta tesis JFK y Bobby clausuraron la boca rubí de Marilyn para evitar que revelara secretos de estado obtenidos en la alcoba. Ella habría estado dispuesta a hablar por haberse sentido usada y descartada por los hermanos. Era su forma bettyboopeana de vengarse, imprudencia que le causaría la muerte.

Esta historia tiene otra lectura menos ingenua, nos habla de una Marilyn política, que bien podría haber utilizado su condición de objeto de lujo para caballeros para contribuir con lo que consideraba un mundo más justo. El reincidente arquetipo de la espía femme fatale.

Hay otros investigadores que hilan más fino, como el equipo de CBS News. Ellos plantean que Marilyn era simpatizante comunista y que poco tiempo después de sus encuentros con los Kennedy, en 1962, realizó un viaje a Ciudad de México para reunirse en privado con líderes del comunismo yanqui.

Anthony Summers, periodista y biógrafo de la actriz, asegura que muy poca gente sabía que era una apasionada de la política: “Marilyn Monroe no era una rubia tonta. Era una devoradora de libros sobre política. Le encantaba hablar del tema cada vez que podía”, escribe.

En el reportaje de CBS news afirman que este viaje de Marilyn a México estaba monitoreado por el FBI, organización que la tenía fichada por ser un potencial riesgo para la seguridad nacional, como lo revelan documentos del buró hace poco liberados a la opinión pública.

“Aquí tienes a una mujer que es cercana al presidente de los Estados Unidos y al Fiscal General de la República, que va a México a reuniones nocturnas clandestinas con reconocidos comunistas”, dice Summers. “Ella sí era un riesgo de seguridad nacional”, concluye definitivamente.

1962 fue uno de los momentos más álgidos de la Guerra Fría, JFK estaba consumido por la amenaza del régimen comunista en Cuba. Era uno de los años más sensibles en materia nuclear, la crisis de los misiles estaba a las puertas. En este contexto Marilyn tuvo su doble affair con los Kennedy, y en este escenario tan sensible se le ocurrió andar de activista política. Como que sí tenía algo de rubia tonta, pero más por idealista que por falta de materia gris.

Summers cuenta que hay testigos presenciales de discusiones de Marilyn y el presidente en la casa de playa de Lawford, en las que Kennedy defendía las pruebas nucleares y Monroe le espetaba las graves implicaciones sociales y morales de estas pruebas. Esta conversación ocurrió meses antes de la crisis de los misiles y de su propia muerte.

En medio de este panorama político, cualquier información interna sobre los Kennedy podría tener serias repercusiones internacionales. Es así como se entiende que Norma Jean haya sido considerada un riesgo político y vigilada de cerca por el Tío Sam. Pero de allí a afirmar que fue asesinada por la CIA u otro cuerpo de seguridad norteamericano estaría fuera de nuestra liga.

Una hermosa niña

Cuesta imaginar a la protagonista de “Los caballeros las prefieren rubias” (1953) y de la primera portada de Playboy, como una idealista. Pero la compañera durante cuatro años y medio del guionista y dramaturgo Arthur Miller, crítico del “sueño americano”, activista político y víctima de la cacería de brujas del mackartismo, no puede ser sólo una chica trofeo.

La pareja de un hombre que denunció la intervención de Estados Unidos en Corea y Vietnam, debe tener muchas e interesantes capas tras el maquillaje.

Truman Capote estaba convencido de que ella era especial, al menos así lo asegura en su fragmento Una Hermosa Niña en Música para Camaleones, episodio ubicado muchos años antes de la aparición de los Kennedy. Allí asegura que Marilyn tenía algo, “es una hermosa niña. No lo digo por lo obvio, tal vez demasiado obvio. No es una actriz, en absoluto, en el sentido tradicional. Lo que ella tiene, esa presencia, esa luminosidad, esa inteligencia deslumbrante, nunca podría salir a relucir en el escenario. Es algo tan frágil, tan sutil, que sólo la cámara puede captarlo. Es como un colibrí en vuelo: sólo la cámara puede congelar su poesía. Pero quien piense que la chica es otra Harlow, o una puta, está loco”.

Marilyn era mucho más que las fotografías que hoy pululan en cualquier Hard Rock Café o Fridays. En 1951, mientras trabajaba en varias películas de bajo presupuesto, estaba inscrita en clases nocturnas de arte y literatura de la Universidad de California. Irrefutable prueba de sus intereses intelectuales. Habrá que leer Fragmentos a ver qué está hecha.

Esa chica estaba clara, tenía que utilizar todos sus recursos para vencer las condiciones adversas en las que creció. Una muestra de su sentido práctico la tenemos en su respuesta ante el escándalo generado en Hollywood por la difusión de unas fotos donde posaba desnuda: “No tengo nada de que avergonzarme. En 1949 tenía unas deudas que saldar y el calendario era la única forma que tenía de conseguir dinero con rapidez.”

Otra vez nos sorprendemos de la cultura pop, se levanta un ícono y sale conocimiento a borbotones.

Andrea Hoare Madrid

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