La desintoxicación digital de Alan Tait

En Adbusters, una peculiar agrupación de origen canadiense, con casi 85 mil activistas de lo que podríamos considerar una ciber-izquierda intelectual emergente o bien postmarxistas recontra tardíos, desde hace unos años idean formas y experimentos para cambiar la asimetría en la generación de significados de nuestra sociedad actual. Ellos están convencidos de que las corporaciones -y seguramente pinky y cerebro también- dominan al mundo, y desde esta paranoia alistan guerrilleros culturales para combatir en la red.

Más allá que nos parezcan ingenuos o sensatos sus reclamos (sí, nos parecen ingenuos), han dado con interesantes estrategias que nos permiten reflexionar sobre el estado actual de nuestra cultura. Especialmente nos referimos al Digital Detox Challenge, reto lanzado a principios de 2008 que invitaba a hacer lo impensable: desenchufarse.

Durante una semana de abril invitaron a decirle adiós a Twitter y Facebook. A apagar televisores, Iphone´s y Xbox´s y por 7 días reconectarse con el entorno natural y la gente alrededor. A estos ecologistas culturales los animaron a documentar los hallazgos de su noche digital. Alan Tait, un bloguero británico, relató múltiples epifanías. He aquí algunas de ellas, especialmente las más relevantes para nuestra latinidad ajena a varias neuras anglosajonas:

Fui parte del reto de Adbusters la semana pasada. Esto significó que me alejara de pantallas y computadores lo más posible. Como estaba trabajando obviamente hubo momentos en los que tuve que chequear el e-mail y otras cosas. Pero ciertamente me las ingenié para reducirlos al mínimo. Fuera del trabajo mi existencia transcurrió completamente sin computadoras, sin TV, sin Ipod. Lo que para mí significó un gran cambio.

Muchos de mis amigos me decían que era algo parecido a estar de vacaciones. De lo cual no estoy completamente de acuerdo. En vacaciones el contexto es diferente e invita a desconectarse. Pero si uno está en su entorno habitual las tentanciones de conexión nos rodean tornando muy difícil el exilio de lo electrónico.

Al final aprendí un par de cosas. Muchas de ellas bastante obvias y otras conclusiones a las que pude haber llegado si me hubiera puesto a reflexionar lo suficiente. Lo cierto es que sí tuve unas buenas sorpresas:

Desde hace un tiempo le he temido al teléfono. Me siento más seguro escribiendo e-mails por ejemplo. Me da la oportunidad de ordenar mis pensamientos y argumentos un poco mejor. Eso de la conversación en “tiempo real” en los teléfonos es lo que me tensa.

Pero saben qué, los teléfonos son buenos. Puedes lograr acuerdos en una sola conversación y en pocos minutos. Puedes tomar decisiones mucho más rápido.

Muchas personas declaran chequear sus e-mails pocas veces al día. Pero yo no, me convertí en uno de esos que presionan “enviar y recibir” con tanta frecuencia como sea humanamente posible. Nunca se sabe si algo fantástico ha llegado en los 38 segundos después de mi última revisión. Me puse a pensar que si me comportara así con el cartero y el correo tradicional, sería fácil concluir que sufro de algún desorden obsesivo-compulsivo.

Aprendí que en un par de horas no pasa mucho en los inbox de los correos electrónicos. Un montón de correo quedará allí, pero la mayoría es spam u otros mensajes irrelevantes que de todas maneras hubiera eliminado.

Aaaaah. El iPod. Mi dulce iPod. Me aisla del ruido y el caos de la vida. En el tren, durante mi viaje al trabajo, al estar sin el Ipod lo único que se escucha es la mezcla de los Ipods de otra gente. En realidad se oye.

Otra cosa que aprendí es que escribir con lápiz y papel es realmente diferente. Me hace pensar diferente. Estoy seguro que mucha gente inteligente ya ha escrito innumerables y profundas reflexiones al respecto, pero para mí fue un gran hallazgo. El lápiz sobre papel se siente más como un paso en un viaje más que todo el viaje. Yo solo siento real lo que escribo cuando está convertido en bits y pixels sobre una pantalla. Lo electrónico es menos permanente, sin embargo yo siento lo contrario. Lo cierto es que cambiar de computadoras a lápiz y papel hace que el cerebro funcione diferente.

Sin pantallas y su contenido parpadeante puedo dormir mejor. Aunque muchos acostumbramos a quedarnos dormidos con el TV encendido, el hecho es que uno se duerme de otra manera. Uno duerme consciente de que algo está pasando, que no es lo mismo que el sopor lento y profundo que da al quedarse dormido leyendo un libro.

Una de las cosas más extrañas es que tuve sueño vívidos y coloridos durante las tres primeras noches. Realmente vívidos e intensos. No creo que haya una explicación científica al respecto, pero sí recuerdo haber leído alguna vez algo sobre el cambio que los televisores generan en nuestra actividad cerebral.

Durante este tiempo leí diferentes libros, pues a diferencia de mi comportamiento hiperquinético en la red, un libro invita a realizar lecturas continuas e incluso tomar notas. La web potencia la fragmentación de todo, la hipervinculación. Con los libros definitivamente es más difícil caer en agujeros negros hipertextuales.

Me di cuenta que las computadoras no me ayudan a enfocarme, pero sí me ayudan a encontrar cosas y otras actividades fascinantes. También son una fuente de entretenimiento infinita, por ejemplo al permitirme elegir el soundtrack más acorde para el trabajo que estoy realizando, o permitiéndome cambiar la fuente de los documentos que tipeo para hacerlos más bonitos. También puedo elegir si veré el documento al 125% o al ancho de página. Y sobre todo, con las computadoras nunca hay final, todo está en proceso.

Cuando volví a conectarme me di cuenta de que me había perdido de muchas cosas, pero también me di cuenta de que mi vida no cambió por eso. Aprendí que está bien perder algunas cosas, no tenemos que estar 100% conectados, en todo caso nuestro cerebro jamás podrá procesar absolutamente todo lo que pasa.

Aprendí que está bien usar las computadoras, pero que también es bueno que desarrollemos hábitos analógicos. Sólo en caso de que se vaya la electridad 😉

Alan, no sabes lo pertinente que eres… gracias por tus ideas.

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Seis meses después de escrito este texto nos encontramos con intentos académicos para comprobar los efectos de la desintoxicación digital. Por ejemplo, el proyecto de investigación 24 hours Unplugged de la Universidad de Maryland, en curso desde octubre de 2010. Su objetivo es investigar la relación de los jóvenes adultos con los medios electrónicos. Los voluntarios son estudiantes universitarios de todo el mundo, a quienes se les pidió que se desconectaran de cualquier medio electrónico durante un día y que grabaran o escribieran sus reflexiones y sentimientos durante el día. Uno de los resultados más interesantes es que los estudiantes tuvieron síndrome de abstinencia (cual alcohólicos y otros adictos), y se sintieron aislados, solos e inquietos. El otro, es que es posible para ellos pasar el día sin televisión y periódicos, pero sin el Ipod resulta un infierno.

Como vemos, nosotros en nuestra UCV ya habíamos realizado esta experiencia, y no por 24 horas, sino por un fin de semana completo. La diferencia es que no tenemos la viveza norteamericana para documentar metodológicamente y cacarear los hallazgos. No importa, la filosofía edupunk ama el conocimiento y no su reconocimiento. Si desean explorar lo que sintieron nuestros estudiantes durante su desconexión abajo están sus comentarios, y aprovechando el empujón de este proyecto de Maryland, volveremos a hacer la desintoxicación con el nuevo grupo de estudiantes de este semestre, quienes nos contarán sus experiencias en este mismo espacio. ¿También sentirán síndrome de abstinencia? (Caracas, 3 noviembre 2010)

Si deseas unirte a la desintoxicación y narrarnos tu proceso, estás invitadísimo. Coméntalo aquí.

Andrea Hoare Madrid

18 comments for “La desintoxicación digital de Alan Tait

  1. admin
    2 marzo, 2010 at 1:26 pm

    Inspirados en las reflexiones de Alan Tait, los estudiantes del seminario Lógica Digital 2010 de la UCV versionarán este experimento y anotarán sus reflexiones a continuación. El reto: desconectarse desde las 8 pm del viernes 5 de marzo hasta las 8 am del lunes 8 de marzo 2010. El martes 9 de marzo podremos leer sus experiencias.

  2. MassielLore
    9 marzo, 2010 at 12:26 am

    Esto de la desintoxicación es mucho más difícil de lo imaginado. Con esto me di cuenta que la tecnología realmente invade. Antes pensaba que eso era super sencillo, de hecho podía vivir tranquilamente sin celular, sin internet, era feliz cuando no estaba pendiente de eso. Hoy día siento que más allá de que a mi me provoque, me parece que socialmente hay una presión, así sea por el trabajo, amigos, compinches, que todo te lo mandan por twitter, gmail, facebook, sms. Ya la tecnología es como las birras sociales de la semana…

    Mis confesiones, sólo pude dejar de abrir el twitter durante toda esta semana y eso unicamente porque aún no le agarré el gusto. El resto, dígase facebook, gmail, hotmail, flickr, sms y demás, no más de tres días.

    Socialmente, me sentí presionada … xD

  3. 9 marzo, 2010 at 11:41 am

    Desde el viernes a las 8pm inicié mi ayuno tecnológico, apoyado por el destino que me encontró con el iPhone sin baterías y en compania de conocidos. Esa primera noche no fue traumática, tampoco lo fue el sábado puesto que previamente había organizado mi #DigitalDetox para que coincidiera con la remodelación de la sala de mi casa.

    @DeDaniela y yo pasamos la mayor parte del sábado pintando la sala de un color azul divertido y sudando, principalmente. Luego de pintar la pared (y parte del suelo y techo) fuimos a comer en casa de la tía de @iGranadillo. Uhmmm, sopa y conversa. Nos dimos una vuelta por el mercadito del diseno y quedamos encantados con las propuestas y el disfraz del chiguire bipolar.

    Lo peor del #DigitalDetox no es la falta de tv como entretenimiento, es la falta de internet para conectarse, formar parte del día a día, de la noticia al comentarla y al compartir fotos y comentarios de tu quehacer diario con la gente, tu gente, que siempre es la misma. Incluso me vi obligado a levantar el teléfono para contarle a @algarcia y a @Andre1506 sobre lo que había hecho ese sábado. @algarcia incluso me preguntó extranado por mi llamada si me sentía bien. Bien, todo bien, aburrido, no más.

    El domingo recogía escombros y preparaba comida sin tecnología. Pero pudo más el faranduleo y a las 8.30 del domingo #Yoconfieso que encendí el televisor para ver los premios Oscar por TNT (no soporto el mal doblaje de Venevisión, y Directv te ofrece escuchar la ceremonia en inglés).

  4. Mónica Delle Monache
    9 marzo, 2010 at 12:39 pm

    El fin de semana me sometí al reto más difícil que hasta ahora he intentado, incluso aún más complicado que hacer dieta por tener el colesterol alto, “La Desintoxicación Digital”. El reto comenzó a las 8pm del día viernes, el cual empecé muy mal ya que al salir de clases, a las 8:30 pm partí hacía Maracay y como siempre lo primero que hice fue conectar el Ipod al reproductor del carro. Cuando iba por Tejerías me acordé que no podía escucharlo y lo desconecté, encendí la radio pero confieso que hubiese preferido no acordarme del reto sino hasta llegar a Maracay, pues en las emisoras, las que sintonizaban bien, no encontré nada que me gustara.

    Durante el sábado y el domingo me mantuve alejada del Internet, no facebook, no twitter, no Messenger. No me fue tan difícil pero me sentía muy desinformada ya que al tener el twitter en el celular lo reviso constantemente y al encontrar alguna noticia q me llame la atención, la investigo. No voy a negar que me sentí tentada muchas veces por meterme a la web.

    En cuanto a los mensajes de textos y a los pin, no lo logré ? por más que lo intentaba al final no resistía, cada mensaje que llegaba lo contestaba. Es muy difícil, es como un hábito que está conmigo a diario.
    Por otra parte, con la televisión por cable me fue mucho mejor que con los mensajes de textos, sin embargo el domingo ya no resistí tanta televisión nacional ya que me parece mucho de lo mismo, un poco mediocre.

    En general, no pude cumplir a cabalidad este reto. Me pareció difícil desprenderme de tantas cosas que se encuentran en mi día a día. Me di cuenta que me he vuelto un poco dependiente a algunos beneficios que brinda la tecnología.

    Mónica Delle Monache

  5. Mariana Pérez
    9 marzo, 2010 at 2:00 pm

    Disfruté de dicho reto porque te demuestra que no es necesario estar pegado a la computadora o al internet para entretenerte, la web es como la nicotina. Me percaté que cuando uno está aburrido va directamente a los medios digitales para entretenerse. El aburrimiento es la mayor tentación para la utilización de estos medios.
    Coincido con Alan Tait en que se duerme mejor, en realidad muchísimo mejor, investigué un poco y existe una variedad de casos de insomnio derivados del uso excesivo del computador y el televisor ¿Qué tal?
    Me percaté que las personas no saben comunicarse sin depender de los medios digitales. Todos tenemos un teléfono analógico en nuestra casa, comparen la cantidad de llamadas realizadas desde el mismo con las de su celular ¿Es mucha, no? Hay que tener en cuenta que debemos mantenernos conectados, pero todo en exceso en malo, debemos llegar a un equilibrio en esta era digital para poder salir de esta fuerte adicción que tenemos tanto al internet como al resto de los medios digitales.

  6. Gabriela Turzi
    9 marzo, 2010 at 2:43 pm

    El viernes partí a Morrocoy. Alguien llevó 1 ipod, pero no había cable para conectarlo y en partes de la carretera perdimos la señal radial, así que tomamos 1 decisión: cantar… recordamos canciones y momentos increíbles. El fin de semana mantuvimos conversaciones fluidas, cara a cara, pues yo estaba desconectada con un propósito, pero ellos tenían mala señal en sus móviles. También hablé por teléfono, un buen rato. En algún momento deseé conectarme, pero pasó rápido. Al regresar, tomé un baño, hablé con mi madre (tiempo sin hacerlo) y me fui a dormir con el buen recuerdo de C. Sombrero.

  7. María Eva
    9 marzo, 2010 at 4:18 pm

    Debo confesarlo y hacerlo del conocimiento público. Soy una disidente del reto de Lógica Digital. Lo intenté y obtuve algunos resultados interesantes de la experiencia, pero debo aceptar que aunque no soy fanática de las nuevas tecnologías, hay cosas que no me imagino haciendo con aparatos distintos a los digitales. Mi aventura solo paso las 24 horas. En ese tiempo me olvidé de internet, de mi música favorita en el Ipod y de los mensajes de texto.
    Los resultados:

    -Al dejar de usar el Ipod me concentré en los caminos que tomaba y en la gente que caminaba por la calle. Antes era normal que me dijeran antipática y solía pasarme las paradas de los buses. Tal vez esa sea la razón de mi despiste. En el caso del Ipod, si logré descnectarme por completo.

    -Me enteré de la existencia de canciones que nunca había escuchado. Gracias a eso, ahora el coro de un vallenato me persigue a donde voy.

    -Conocí a las señoras del kiosko, quienes me enteraron de los últimos acontecimientos a falta del Twitter y Facebook. Tal vez no me hablaban antes porque solía tener los audífonos puestos.

    En el caso de internet, el sábado pude acostarme más temprano, pues revisar mi correo, face, twitter y curiosear en la red es siempre lo último que hago antes de acostarme y termino yendo a la cama a la 1 am. Resultado: al día siguiente no me quiero parar. En el caso de la pc, el reto llegó a su fin el domingo, cuando recordé que debía hacer una investigación para un trabajo que debía entregar el lunes.

    Definitivamente el celular fué lo más difícil de dejar. No superé las 12 horas con el reto. Me mataba la curiosidad por saber quien había escrito, habían muchos teléfonos que olvidé anotar y cuyos números no sabía y mi mamá, quien vive en Falcón y con quien me comunico por mensajitos y llamadas al celular, me preguntó si me había vuelto loca. Resultado:

    -Entendí que tener un respaldo de los contactos es súper importante. No se puede depender solo de la libreta del Móvil.

    -Me di cuenta de que estar conectado en donde sea, lo que me permite el celular (a menos q no haya señal), le da a mi familia la sensación de seguridad que no tienen al estar lejos.

    -De ahora en adelante le daré el número de teléfono de mi casa a mis amigos, para no perderme de ninguna invitacion.

    No soy esclava de las tecnologías digitales, pero la costumbre es muy grande y difícil de superar. La experiencia fué divertida, aunque no la haya cumplido por completo.

  8. Alexandra Arreaza
    9 marzo, 2010 at 4:31 pm

    Desde el viernes en la noche mi vida ha sido un tanto diferente. Es como si hubiese viajado al pasado, a mi niñez, cuando sólo prescindía de mis cuadernos para escribir y de mis padres para conversar. Sin darme cuenta hasta ahora, dejé muchas cosas de lado, como algo que es irrecuperable: el tiempo para compartir en familia. No estoy diciendo que haya dejado de ser más sociable, de hecho la tecnología fue como el trampolín para poder sumergirme en la sociedad y conocer muchísimas personas, cosa que no veía posible años atrás cuando sólo conocía a mis amigos del salón en el colegio. Simplemente no dejé de ser sociable, sino dejé de ser familiar.

    A veces te pasa que tu familia te invita a almorzar pero no vas porque tienes que hacer esto o aquello (y seguramente en la computadora). Pero a diferencia de esas veces, este fin de semana pude desprenderme de todo eso y visitar a mi familia. No fue necesario el uso de una computadora allá para entretenerme (a veces cuando los visito, me llevo mi laptop para adelantar cosas o simplemente no sentirme aislada de mi mundo virtual). Esta vez pudimos mantener conversaciones de todo tipo, incluso recordé lo agradable que es escuchar a personas cercanas a ti que saben muchísimas cosas, en vez de recurrir a “San Google”.

    Una parte difícil de todo esto fue aislarme de los encuentros virtuales con mis amigos. No tengo ningún amigo que viva cerca, siempre nos comunicamos por internet o por mensajes.
    Sentada en el sofá, leyendo unas guías de la universidad, pensaba qué estarían haciendo mis amigos en ese momento. Verifiqué en varias ocasiones mi correo electrónico, pero sólo revisando aquellos correos nuevos que tenían que ver con una materia de la cual soy preparadora en mi facultad. La curiosidad por leer los otros correos aumentaba, por eso cerraba la sesión de vez en cuando y me distraía conversando con mi hermana o sacando a mi conejillo de indias de su jaula. Quizás él fue el que salió ganando, pues el tiempo invertido en mi entretenimiento como Facebook se convirtió en tiempo invertido en su entretenimiento como sacarlo al jardín.

    Una de las cosas que también me costó fue dejar de oír mi música favorita. Típico que uno realiza alguna actividad y te acompañas de tu canción favorita (la cual dejas en modo Repetir y la oyes al menos 5 veces seguidas). La radio ni siquiera estaba conectada, pues tenía meses sin usarla. Estaba decidida en ir y prenderla, pero hasta polvo tenía que la dejé así y simplemente me puse a tararear las canciones que se me ocurrían. Evidentemente no duré mucho tiempo, pues mi hermana se obstinó de mí.

    En conclusión, esta tarea trajo su lado bueno y malo. El bueno fueron los recuerdos y el hecho de valorar cosas que, con la tecnología por delante nos negamos a ver. Lo malo fue que el lunes cuando pude “volver a mi realidad virtual” tuve que ponerme al tanto con varias novedades de esos días. Fue interesante la experiencia, pero nada fácil de llevar a cabo…

  9. Kira Urbaneja
    9 marzo, 2010 at 4:31 pm

    Comenzar el reto de los 3 días sin ningún elemento digital fue difícil, sobre todo, por el hecho de convivir con personas que con sus actividades cotidianas pudiesen llegar a intervenir en el proceso de desintoxicación digital. Además estar acostumbrada a que la computadora, el celular y el mp3 formen parte de mi día a día desde, que me levanto hasta que me acuesto me obligó a redescubrir otras formas de entretenimiento y comunicación con el entorno.
    Lo que realmente me afectó, fue el no estar conectada a la web para poder leer las noticias, revisar el correo electrónico, actualizar el Facebook, leer algunos blog a los cuales estoy acostumbrada a visitar o descargar, películas y series. Esto al principio, me hizo sentir desinformada y aislada totalmente de las noticias de las cuales siempre quiero saber, además de ansiosa por no estar al tanto de lo que paso o no paso.
    En algunas ocasiones, estuve muy tentada porque no encontraba qué hacer, así que en contraposición a esto, volví a la vieja tradición de levantarme temprano para poder comprar los periódicos antes de que los vecinos acabaran con todos los ejemplares de la cuadra, pues el primer día no encontré nada, ni siquiera un periódico comunal.
    Para combatir las horas de ocio, continué la lectura de un viejo libro olvidado hace unas semanas por “falta” de tiempo para dedicarle, así que lo terminé e inicié uno nuevo. Me puse al día con las lecturas pendientes de algunas materias, así que fundamentalmente lo que hice fue leer, hablar con la familia (siempre lo hago pero en esos días más) y más nada.
    La conclusión fundamental a la que legué, es que estoy acostumbrada a estar conectada a la web, de manera tal, que si algo le llegara a pasar a la computadora o el internet tuviese algunas fallas estaría totalmente desconectada del mundo, es mi fuente de información y de entretenimiento pues no veo televisión (ni nacional ni por suscripción) y me cuesta levantarme temprano para comprar el periódico y los días en que sí logro hacerlo, bien sea por trabajo o por clases se me olvida como pasó el último día.
    También pude darme cuenta de que estoy tan acostumbrada al mundo digital, que conocer cuáles eran los artefactos que no podía utilizar durante los días que duró el reto, me hizo sentir desarmada y me llevó a pensar sobre qué iba a hacer y cómo, además de obligarme a planificar cómo comunicarme con los amigos que están fuera del entorno familiar (aprenderme los teléfonos si necesitaba llamarlos o anotarlos para no tener que recurrir a las agendas electrónicas) y si tenía que salir cuáles iban a ser los canales para establecer la conexión.
    Finalmente, el conocer la experiencia de mis padres provenientes de un mundo analógico, me ayudó porque puse en práctica mucha de las estrategias de “la vieja escuela”.

  10. Wilson Manyoma
    9 marzo, 2010 at 4:33 pm

    Particularmente para mi ésta experiencia fue algo nuevo y difícil de asimilar. Ya que de por sí soy de la generación de lo tecnológico y lo digital, ser un estudiante de computación aunó al reto mucha más dificultad, porque la carrera me ha hecho (aunque no de mala manera debo acotar) ser, un ser dependiente de la tecnología. En el lapso de duración de éste reto mi percepción del tiempo cambio radicalmente; el fin de semana fue más largo de lo normal, las horas pasaban lentas, muy lentas, en contraposición de lo acostumbrado, que es que el fin de semana se me agote súbitamente sin saber en qué lo empleé. Otra cosa de las cosas es que durante los tres días, es decir viernes, sábado y domingo me fui a dormir temprano, ya que al no tener viable a mi adorada y fiel caja de diversión satelital, (entiéndase por esto a la tv por suscripción) ni mi instrumento de estudio, trabajo, diversión y para usted de contar (es decir, el computador), quedarme despierto haciendo nada, no tenía sentido. (Generalmente me acuesto a dormir a las 2am, ya que antes, estoy viendo tv, con la compu encendida claro está y haciendo mis obligaciones).

    Me di cuenta de que ocurrió algo increíble, me desperté, los días sábado, domingo antes de las 8am (cosa imposible de creer, porque siempre me levanto en días como esos, después de las 12 del mediodía) y el lunes me desperté a las 7am sin necesidad de despertador, ni de que mi mamá me levantara, porque tengo el sueño muy pesado y levantarme sólo me es imposible. Al levantarme tan temprano esos días hizo que se me hicieran mucho más largos obviamente, pero como factores positivos puedo señalar que, pude conversar bastante con mis padres y hermanos, cosa que llevaba muchísimo tiempo sin hacer. Además tuve tiempo para limpiar y ordenar mi habitación, además de otras áreas de la casa. Pude sentarme a hacer nada y a meditar y pensar sobre muchas cosas, pudiéndome enfocar mucho más descansadamente, debido a que me distraigo fácilmente. Salí al patio durante el día y la noche a contemplar el cielo, a modo de matar el tiempo, y aunque el calor es muy fuerte, no impide disfrutar de las maravillas de nuestro mundo.

    Por primera vez desde que salí del colegio hace 3 años y medio, pude leer el periódico de manera completa, enterándome de cosas que jamás me hubiese enterado a menos de que sean muy sonadas y todo el mundo comente. Leyendo el periódico me di cuenta de que aprendes mucho y también te traumatizas bastante leyendo la página de sucesos y demás secciones relacionadas.

    Finalmente lo más difícil fue alejarme del internet, pues prácticamente todo el día y todos los días ando navegando por la web haciendo cualquier cosa, que si facebook, youtube etc. y sin hacerlo me sentía incompleto. Siempre reviso mi correo cada media hora, ya que mis profesores y preparadores constantemente nos están enviando correos con información, tareas y demás cosas de cada materia y éste fin de semana sólo le hice un total de 4 veces para cumplir con el reto.

    Para concluir puedo decir que fue una experiencia bien extraña, debido a que antes no concebía la idea de que sería de la vida sin el mundo digital, y ahora con el pequeño ensayo que realizamos con éste reto, me doy cuenta de que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, y bueno nada aunque el mundo real tiene muchas cosas interesantes y bonitas, no hay nada como el mundo del mañana, es decir el tiempo de la tecnología digital.

  11. Jesús Villamizar
    9 marzo, 2010 at 4:35 pm

    Todo un reto muy difícil de cumplir. Tenía muchas responsabilidades académicas del fin de semana así que decidí usar las horas extremas para cumplir con ellas y gran parte del día cumplir con el reto. Anteriormente había experimentado la sensación parecida a la desinformación y a la desconexión “digital” por lo que sabía que iba a tener a ratos una paz extrema.
    Eso fue lo que sucedió en buena parte del reto. Un silencio que muchas veces me hacia imaginar que estaba sucediendo afuera y que en la noche o en la mañana bajaba un poco la tensión al conectarme de nuevo. Opté por continuar tranquilo y no utilcé ni cable, ni las redes sociales, solo me limité a usar un poco internet y enviar mensajes de texto por cel. Pero fue muy poco, de resto como comenté el silencio me generaba una sensación contradictoria de paz y ansiedad.
    La experiencia deja a mi manera de ver dos formas de interpretación, que a veces andamos tan metidos en la tecnología o el uso de los medios que nos olvidamos que en momentos determinados que el silencio, la reflexión y la concentración en otros aspectos de nuestro entorno son necesarios y que puede generarnos mucho bienestar si de vez en cuando lo experimentamos.
    Por otro lado la valoración de las herramientas que tenemos y que muchas de ellas pasan inadvertidas teniendo un gran uso para nosotros que desaprovechamos. Son valiosas pero dandoles el uso necesario para poder transformar muchas realidades sin si quiera darnos cuenta.

  12. tuan_larec
    9 marzo, 2010 at 4:56 pm

    Mi vida cotidiana es un transcurrir digital, la manera en que la tecnología a moldeado de quehacer es sorprendente. Esta desintoxicación digital me dejó ver como la tecnología está dentro de mí. No prender la computadora es algo imposible, allí tengo todas mis cosas, la música, los videos, fotos, etc. El domingo no aguante y use la computadora, con algo de moderación pero tenía que hacerlo, es mi centro de entretenimiento e información casero. No veo mucha televisión así que no se me fue difícil prescindir de ella. El celular, las redes sociales y la música fue la parte más difícil, es un hábito en mi vida y es muy difícil desligarse del todo. Logre no prestarle atención a todo lo digital el día sábado, pues dormí mucho para no caer en la tentación. Sentía que me faltaba algo y ver todos los artefactos allí esperándome era peor. Me puse a limpiar mi cuarto, organizar cosas de la universidad, fastidiar a mi mascota y a dormir para poder llevar a media la desintoxicación.

    Lo digital es la esencia se esta era, marca todo el ritmo de vida y es cierto que a veces nos lleva a cosas vagas o nos distrae de cosas básicas pero ya vivir sin tecnología pondría a la vida muy tediosa.

  13. Emmanuel Rivero
    9 marzo, 2010 at 6:00 pm

    Durante las vacaciones algunos días suelo apagar todos los aparatos electrónicos para dedicarme a leer algo, pintar, cocinar, o salir con amigos. Lo hago con la intención de no depender mucho de las nuevas tecnologías que considero pueden llegar a ser perjudiciales en exceso. En mi caso, disponer de tanta información, tanto de mis allegados como del mundo en general, me causa cierta ansiedad.

    Por eso, pensé que esta tarea no iba a ser difícil para mí. Pero apenas llegó la noche del viernes se presentó la primera dificultad. No suelo tener anotados todos los teléfonos de mis amigos en el celular, y tenía que hacer una llamada, evidentemente tuve que consultar rápido en Facebook el teléfono que necesitaba.

    Al día siguiente había pautado leer un cúmulo de información que tengo guardado para el desarrollo de mi tesis. Decidí relegarlo porque habría implicado prender mi computadora y también usar Internet, donde tengo parte guardada en e-mails. Tres de los materiales que quería consultar están en formato pdf. Decidí leer otra cosa que tenía en físico.

    Con la serie de sucesos que han estado ocurriendo en el mundo entero en estos últimos meses, me sentí tentado unas cuantas veces de prender la computadora y chequear qué podría estar pasando.

    Finamente, el domingo, otra profesora había pautado que le entregáramos una información vía e-mail. Decidí dejarlo para luego conciente de que no hacerlo ese día no traería consecuencias.

    La mañana del lunes antes de ir a clases, lo primero que hice fue ver que había pasado en Facebook y en Twitter…

    Con todo esto, quiero argumentar que junto al auge de las nuevas tecnologías va aumentando nuestra necesidad y dependencia hacia ellas. No se trata ya de una cuestión de gustos, de una alternativa para la comunicación o el ocio. Tareas que antes podíamos hacer sin necesidad de Internet, como la consulta de materiales académicos, el almacenamiento de información sobre contactos, o mantenernos informados sobre las noticias más importantes, van cada vez más cobrando más espacio en este medio, al punto de que algunas ya no pueden realizarse a los modos tradicionales.

    Por otro lado, a nivel personal, me di cuenta de que no suelo llamar por teléfono (tampoco mandar muchos SMS, mi actividad en el mundo Digital se remite casi al uso exclusivo de la Internet). Y con respecto a los comentarios de Tait, estoy de acuerdo, leer en Internet implica caer en agujeros negros hipertextuales, cosa que no sucede al leer un libro. Con lo de pensar diferente escribiendo a lápiz, tal vez sea cierto, pero de cualquier modo me siento incapacitado para hacerlo, desde los 9 años aproximadamente escribo constantemente en computadora, y mi letra se ha atrofiado al punto que no sólo me causa ansiedad la incapacidad de reedición inmediata al escribir a mano, sino que se me hace inútil hacerlo porque luego no entiendo lo que escribo. Aun así trato de esforzarme en recuperar mi caligrafía a través de mis esporádicas anotaciones en clase.

  14. Jessica Lopez
    9 marzo, 2010 at 6:04 pm

    Durante esta abstinencia digital descubrí que definitivamente soy adipta a la tecnología. Es realmente asombroso como uno puede volverse tan dependiente de ella, es cierto que es útil para muchísimas cosas, pero no es un mal de morir si de vez en cuando recurrimos a medios menos tecnológicos para vivir nuestro día a día.

    Dejar el twitter y el facebook no fue tan dificil para mi, pero cómo extrañé el msn, el skype y ver series online. No me agradó nada estar enn el metro sin mis audífonos, es un desastre y prefiero estar abstraida.
    Puedo decir que aproveché estos días para leer un poco y tejer, solían ser mis pasatiempos preferidos y que últimamente los tengo abandonados.

    La televisión preferí no verla, porque no me gusta la producción nacional, aunque me tuve que conformar con ver los oscar en venevisión.

    El domingo tuve que salir de mi casa porque la tentación estuvo a punto de vencerme. Aunque debo confesar que no fui capaz de ignorar mi teléfono, el blackberry si me tiene atrapada, sólo aguanté el viernes y porque me quedé dormida, pero de ahí en adelante no cumplí con el reto en este sentido.

    Es bueno reflexionar de vez en cuando lo que significa la tecnología en la actualidad y si verdaderamente la estamos utilizando para cosas productivas y no sólo para vanalidades, que creo que es lo que implica el mayor porcentaje.

  15. 9 marzo, 2010 at 8:33 pm

    Lo reconozco, esta es la tarea mas difícil que he tenido que hacer en mi vida como estudiante en la UCV. Tan difícil fue que incluso llegué a olvidarla, el twitter me delata.

    Mi ayuno digital comenzó oficialmente el sábado a las 3 o 4 de la tarde gracias a un mensaje de mi novia (cito: “tu no deberías estar ayunando, carajito?”). Creanme, compañeros, cuando les digo que intenté, de verdad intenté.

    Quizás mi escape fue la cosa mas fácil después de las rimas de calle 13: Salí de la casa, dejé el teléfono el cual es aproximadamente 60% de mi vida y busqué que hacer. Con suerte, conseguí a unos amigos y estuve todo el día compartiendo con ellos hasta bien entrada la la noche que regresé a casa.

    Gracias a Dios la tarea implicaba SI a los libros, el domingo estuve todo el día leyendo hasta la noche en la que no pude mas. Casi que sentí la misma desesperación que un drogadicto en sus primeras etapas de regeneración. Yo reconozco que puedo estar sin ver televisión, sea cable o nacional, pero estar sin música y sin internet se me hace prácticamente imposible. Sobrepasé mis expectativas sobre cuanto aguantaría.

    Llegó la noche y la entrega de los Oscars, hasta ahí llegué, una invitación de mi novia para verlos y mi gusto al cine jugaron en mi contra. Después de una disculpa pública via twitter a la profesora, di por finalizado mi ayuno el domingo a las 8 de la noche.

    Mi reflexión:
    Ante todos lo asumo, no me desintoxiqué para nada. Y puedo jugarme el nombre a que la mayoría del curso tampoco lo logró. Este ayuno lo que hizo fue demostrarnos lo apegados que estamos a las nuevas tecnologías al punto que se ha convertido en parte indispensable de nuestras vidas.

    Aunque estamos lejos de un futuro apocalíptico como nos enseñaron en la trilogía Matrix, es mas que obvio que estamos entregados a las máquinas y nuestra vida diaria se mueve en lo digital. Somos esclavos de la tecnología y no lo sabemos, pero igual vivimos tranquilos con ese hecho. Imaginen por un momento un enfermo terminal cuya vida depende de máquinas para vivir. Para lograr una verdadera desintoxicación, lo que realmente necesitamos es una eutanasia digital, halar los cables y desconectar todo.

    Como envidio a los Amish, para ellos esto hubiese sido facilito

  16. katherinee soledad
    10 marzo, 2010 at 12:47 pm

    Al pensar en primera instancia lo que conlleva la desintoxicación digital me pareció muy difícil de lograrlo, ya
    que todos los días me la paso en la compu conectada, por lo general por razones académicas o por distracciones que brindan
    las redes sociales.

    Precísamente por ello el fin de semana separarme de esta habitual vida fue algo complejo, en primer
    lugar tenía que hacer un trabajo el cual me mantuvo en la PC por un tiempo prolongado, sin embargo me propuse no entrar a
    ninguna de las redes sociales, asunto que me generaba una inmensa inquietud y me llevaba a la interrogante: ” ¿Qué habrán montado de nuevo en Facebook? ¿Será que en msn esta conectada xs persona? Sinceramente fue algo extraño para mi, realmente no podía desconectarme completamente porque necesitaba entrar a mi correo para enviar información sobre mi asignación académica.
    Internamente mantuve en mi mente el ideal de dejar a un lado la conexión viciosa de estar en msn y facebook.

    Algo muy curioso que me pasaba es q en algunos momentos cuando recibía mensajes de texto se me olvidaba el ayuno digital
    que esta realizando y respondía los mensajes; y luego de hacerlo es que recordaba que no debía, lo que me hizo pensar mucho en el hecho que las personas somos seres de costumbre los cuales adoptamos hábitos en nuestras vidas y separarnos de ellos nos cuesta mucho ya que las volvemos parte de nosotros, esta situación la percibí más que todo con la computadora y el celular.

    Gracias a esto pude compartir un poco más con mi hermano que vive diciéndome: “¡Tu siempre en esa computadora, ya casi no hablas conmigo!”Esta interesante actividad me hizo reflexionar profundamente y concluir sobre lo valioso que es el compartir con mi familia y que en ocasiones sin quererlo desplazamos porque el tiempo libre que tenemos lo invertimos solo en estar conectados. Deberíamos realizar la desintoxicación para darnos cuenta que a veces la tecnología no nos permite…

  17. Gabriela Turzi
    16 marzo, 2010 at 4:37 pm

    Básciamente mi experiencia fue literalmente una desintoxicación. Trabajo en una agencia interactiva desde hace un buen tiempo, así que para mí es una obligación estar conectada. Puedo decir con toda responsabilidad, que desconectarme fue una especie de descanso, fue experimentar cosas que tenía abandonadas desde hace un buen tiempo.

    Hablar por teléfono fue en un principio un poco extraño, pues si bien, aún lo hago, esta práctica ha quedado reservada para objetivos muy puntales. Así que los primeros 5 minutos sentí que era una gran pérdida de tiempo, pero la conversación logró extenderse hasta unos 50 minutos sin mucho problema.

    Escuchar las noticias en la radio es algo que poco hago, me he ecaistumbrado al Twitter o a leer en Internet. Noté que al hacer el intento mi cabeza se iba a otro lugar y podía omitir el 70% de lo que decía el locutor. Creo que mi modelo de aprendizaje se ha visto afectado.

    Mi comunicación con los allegados también se ha transformado. Me instalé a hablar con mi madre a penas llegué a casa el domingo, y me di cuenta que tenía mucho sin hacerlo, pues mi lugar en la casa es frente a la cimputadora.

    Puedo decir que sí fue difícil, pero sinceramente fue algo que comencé a disfrutar.

    Gabriela Turzi.

  18. laurymart
    6 abril, 2010 at 7:48 pm

    Durante el curso de Lógica digital, se realizó una convocatoria a realizar un ayuno tecnológico, que debía cumplirse desde el viernes, a las 8:00 p.m., hasta el lunes, a las 8:00 a.m. Este consistía en prescindir de herramientas tales como el internet, el facebook, twitter, mensajería de texto, el teléfono celular, y cualquier otro artefacto como consolas de video, etc. El ayuno sería una manera de vivenciar desde la escasez, cómo influyen estos elementos en nuestra vida cotidiana.
    Desde mi experiencia les puedo comentar que no me fue posible cumplir con el ayuno tecnológico cabalmente. Reconozco que mi vida profesional está demasiado ligada a elementos como el twitter, la web, correo electrónico y teléfono celular; ya que actualmente, me desempeño como web master y todas estas herramientas son indispensables para cumplir con la labor, que ahora se ha extendido hasta los domingos. Sin embargo, me propuse no utilizar mensajes de texto para comunicarme con mi pareja, familiares y amigos; no actualicé mis twitts en twitter; y no revisé mi facebook. De esta forma quise de alguna manera sentir la ausencia de estas herramientas en mi vida. Tuve que darle varias veces la orden a mi cerebro de no caer en la tentación, y esto provocó en mí cierto grado de ansiedad.

    Les anuncio algo que ya es de dominio público. Somos una generación anclada en lo tecnológico, y nuestros procesos los vivimos a través de esa tecnología. Pero, ejercicios como el arriba señalado, permiten apreciar cosas que cotidianamente no observamos, situaciones y personas que nos perdemos. Valga esta experiencia para profundizar un poco en lo que realmente somos y no en lo queremos aparentar ser. Más allá de nuestra identidad digital o cibernética, somos seres humanos con un cúmulo de propiedades altamente sensibles y llenas de vida. No somos máquinas, así que necesario será vincular cada una de nuestras experiencias con la tecnología, con la esencia humana que nos caracteriza.

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