Gump & Roll Vol. 2: 1968

Este es el segundo volumen de nuestra exploración de la cultura pop desde la mirada de un famoso idiota: Forrest Gump. Si bien el epicentro de esta historia es el norte del continente, también nos pertenece. Es que la cultura no tiene fronteras, sin Elvis, sin Lennon, sin cohetes viajando a la luna y otros sobre Vietnam nuestro devenir hubiera sido otro. Así que vamos, que en estos terrenos pop todos tenemos arte y parte.

Hay que ponerle foco a esta digresión, que aún con Forrest como guía se nos puede ir de las manos. 1968 resulta eficiente para atar acontecimientos, un año lleno de encrucijadas: el asesinato de Martin Luther King y el de Robert F. Kennedy, el auge de la carrera espacial, feministas quemando sostenes, el escándalo generado por John Lennon y Yoko Ono con el álbum Two Virgins, donde aparecieron desnudos en la portada, y el bebé de Rosmary de Polansky convirtiéndose en un terrorífico anticonceptivo.


No seríamos nosotros si no mencionáramos al Edificio Dakota luego de nombrar a Lennon y Rosmary en un mismo párrafo. Frente a las puertas de este ícono de ciudad gótica, un desequilibrado Mark David Chapman estampó cinco disparos a John Lennon, y en este mismo edificio transcurre la trama de la embarazada Rosmary, caracterizada por la Sra. Mia Farrow de Sinatra (sí, esposa de Frank), rodeada de un amable aquelarre.

La sede de los eventos paranormales de los Cazafantasmas, aunque no es un edificio real sino pura magia de Hollywood, definitivamente está inspirada en la reputación del Dakota. Es que con los años el aura satánica de este edificio ha prosperado, en buena parte alimentada por sus famosos habitantes. ¿Cómo no fantasear si Boris Karloff, rostro del cine de terror, y el reconocido “brujo negro” Aleister Crowley lo habitaron?

This is the end

1968 también fue crucial para la longeva guerra de Vietman. Ese año su rumbo cambió definitivamente. La pasantía de Forrest Gump por la península de Indochina ocurre justamente en ese peliagudo momento, del cual hablaremos después de entender un poco la naturaleza de este conflicto que sobrevivió a 5 presidentes: desde Eisenhower en 1956 hasta Gerald Ford en 1975.

Vietnam fue otra consecuencia de la guerra fría, cuando el bloque comunista y el capitalista solían medir fuerzas cómodamente fuera de sus territorios. La guerra de Corea del 50 al 53 fue el primero de estos escenarios, ocasión en que los norteamericanos salieron con la cola entre las piernas, tal como les sucedería dos décadas después en Vietnam, su segunda gran derrota.

¿Por qué interviene Estados Unidos en este conflicto?

Muchos analistas recurren a la “teoría del dominó”. Ya China, Vietnam del Norte, Birmania, Cuba y las naciones europeas ocupadas por la Unión Soviética estaban aliadas en el bloque comunista, si Vietnam del Sur cedía, se convertiría en una pieza más de una cadena que podría dejar a Estados Unidos en medio de una constelación enemiga.

Obviamente tras estas razones geopolíticas estaban las económicas. Existían muchos intereses estadounidenses en esa región, por ejemplo, mantener el control de la explotación de materias primas estratégicas como el caucho, el tungsteno y el estaño, sin las cuales su poderío industrial hubiera sido imposible.

Para entender la seriedad de la amenaza de Vietman del Norte, basta con darle un vistazo a los usos del tungsteno: es la base para la fabricación de los filamentos de las lámparas eléctricas, las resistencias de hornos y secadores de pelo, los contactos eléctricos de los distribuidores de los automóviles y las bujías, las puntas de los bolígrafos, los tubos para los rayos X y los primeros televisores. Sin tungsteno no habría cultura pop, vida nocturna, medicina moderna, tampoco vehículos militares para seguir la guerra y menos la tan popularizada moda del cabello lisito. Ya es más fácil entender porque Eisehower brincó a asesorar a los militares del sur, iniciando así el conflicto que terminaría con el triunfo norvietnamita en 1975.

Esta fue una guerra de guerrillas, con operaciones de “búsqueda y destrucción”, donde las emboscadas eran una obsesión permanente. No era una confrontación tradicional, sino largas caminatas, extensas pausas y operaciones sorpresivas y brutales. Tal cual lo vemos en cualquier producción cinematográfica sobre la época. Sobre este ambiente, Forrest en su mundo particular estaba fascinado, “en Vietnam siempre hay muchos lugares para caminar” contaba, pero a la vez estaba intrigado de que siempre estuvieran buscando al mismo Charlie.

El corolario de Vietnam es escalofriante, entre 3,8 y 5,7 millones de muertes, la mayoría de ellas civiles. Las violaciones a los derechos humanos fueron comunes en ambos bandos, a lo que se suma el irreparable daño generado al medioambiente de la región. Nos encontramos ante el conflicto más mortífero después de la Segunda Guerra Mundial.

Be sure to wear some flowers in your hair

Volvamos a 1968. A finales de enero de ese año, los aún confiados militares norteamericanos recibieron el ataque brutal y sorpresivo de los guerrilleros norvietnamitas -Viet Cong o Frente Nacional de Liberación Vietnamita- quienes demostrando su perseverancia y conocimiento del terreno tomaron 38 de las 52 ciudades de Vietnam del Sur.

Aunque días después, el fuego aéreo yanqui haya extinguido a los nortinos y recuperado los territorios, la moral de las tropas y de la nación en general se fue al suelo. Recién entonces los norteamericanos entendieron que no entendían nada, que no tenían inteligencia militar capaz de ganar esta guerra asimétrica, que los enemigos podían estar en cualquier parte.

Surgió en muchos ciudadanos el sentimiento de derrota o Síndrome de Vietnam, dando un empujón definitivo al rechazo del sistema y a la masificación del movimiento hippie. Este año los movimientos pacifistas rebalsaron las calles. Multitudes convergían en Washington para exigir el final de la guerra. La sociedad norteamericana estaba claramente dividida, Forrest y Jennie son una simplificación de la fractura.

Es en este contexto que el Private Forrest recibe su medalla de honor de manos del mismo Lyndon Johnson, y cuando es confundido con un veterano e invitado a hablar contra la guerra frente a una multitud hambrienta de amor y paz.

Jennie por su parte es el flujo de la contracultura que vuelve a abrazar al soldado Forrest, esta vez en la pileta-espejo frente al Congreso de los Estados Unidos. Ese día se iniciaría con el ingenuo Forrest visitando el mero centro de operaciones de las Panteras Negras, la facción armada afroamericana, y terminaría con su chica dejándolo nuevamente para volver a San Francisco usando flores en el cabello.

La diplomacia del ping pong

Forrest no fue enviado nuevamente a Vietnam al ritmo de Creedence Clear Water and Revival. Era más útil como parte de la política exterior del recién estrenado Presidente Nixon.

En 1971 regresó al servicio militar combatiendo comunistas esta vez en la mesa de ping pong. Esta trama no es un chiste del guionista, es reflejo de la famosa Diplomacia del Ping Pong de Nixon, que consistió en enviar jugadores de nivel olímpico a China para relajar las tensiones con el bloque comunista. Nixon estaba decidido a cesar esa guerra que ya le había costado la reelección a Lyndon Johnson.

Como ya es recurrente, Forrest visita la Casablanca otra vez como un héroe nacional tras sus triunfos deportivos en China. Esta es la razón de que sea invitado al Show de Dick Cavett, donde comparte la entrevista con John Lennon. Aquí tiene lugar otro arrebato del genial Eric Roth, quien señala a Forrest como fuente de la letra de Imagine, mientras contaba que en China la gente no tiene possessions, no religions too.

Vietnam y su impacto en la cultura pop

Este conflicto ha sido uno de los que más cineastas y novelistas ha atraído, evidentemente por sus profundas repercusiones en la historia contemporánea. Hollywood supo aprovechar la derrota de Vietnam, produciendo clásicos antibélicos como Apocalypse Now (1979) de Coppolla, con Martin Sheen protagonizando, y Platoon (1986) de Oliver Stone, con Charlie Sheen esta vez encabezando el reparto. Otro clásico sobre el tema es Full Metal Jacket (1987) de Stanley Kubrick, centrada en la deshumanización de las tropas y la masacre de 1968 de las principales ciudades de Vietnam del sur.

Es notable la proeza de los cineastas que lograron soslayar la censura del Pentágono. Históricamente las películas sobre guerra necesitaban de la colaboración de los militares para no reventar los presupuestos, específicamente utilizaban sus tanques, aviones y helicópteros para sus producciones. Esto implicaba la moderación de sus guiones y el apego a la historia oficial.

Como una muestra, Coppolla decidió desafiar al sistema y para ello debió ingeniárselas para conseguir sus propios helicópteros sin recurrir a la aviación. Esto aumentó astronómicamente el presupuesto del filme y por tanto su riesgo financiero, pero se salió con la suya, logró independencia para narrar su historia antibélica y un buen retorno de la inversión.

Así como este trío de arte pacifista, surgieron otras versiones que trataron de alimentar la golpeada moral norteamericana con paladines mitológicos como Rambo. Sobre esto nada más que decir que preferimos a Rocky.

También hay otras lecturas de las repercusiones de Vietnam. Desde un punto de vista cultural potenció el mestizaje, trayendo a occidente platos deliciosos y llevando gaseosas y comida chatarra a oriente. El paisaje de ambas regiones cambió para siempre, un Nueva York más oriental y un sureste asiático más rubio y diabético.

Hoy es posible visitar las cicatrices que esta guerra dejó por todo Vietnam. La red infinita de túneles excavados a lo largo de su territorio es una atracción turística. Turismo de guerra o político lo llaman, unos van para no olvidar lo bajo que puede caer el hombre y otros para jugar a la guerra.

Por distintas razones muchos le dan la vuelta al globo para visitar las entradas camufladas de los túneles, atravesar sus galerías y recorrer la intrincada selva antes poblada de viet congs y gringos. Leyendas negras dicen que pagando lo suficiente es incluso posible disparar un AK-47. Nos guste o no, este tipo de turismo ha ayudado a erigir Vietnam nuevamente, economía muy debilitada tras la disolución del bloque soviético.

Para bien y para mal el mundo le debe mucho a Vietnam. Su lección principal es la misma moraleja de David y Goliat: el pequeño derrotando al grande.

Después de tanto hablar de guerras el ambiente queda oliendo a pólvora y a metal. Entonces es bueno un poco de Lennon para purificar el ambiente:

Two, one, two, three, four
Ev’rybody’s talking about
Bagism, Shagism, Dragism, Madism,
Ragism, Tagism
This-ism, That-ism, is-m, is-m, is-m
All we are saying is give piece a chance,
All we are saying is give piece a chance

C’mon
Ev’rybody’s talking about ministers,
Sinister, Banisters
And canisters, Bishops, Fishops,
Rabbis, and Pop eyes, Bye, bye, bye byes
All we are saying is give peace a chance,
All we are saying is give peace a chance

Let me tell you now
Revoluton, evolution, masturbation,
Flagellation, regulation, integrations,
Meditations, United Nations,
Congratulations
Ev’rybody’s talking about
John and Yoko, Timmy Leary, Rosemary,
Tommy Smothers, Bobby Dylan,
Tommy Copper,
Derek Taylor, Norman Mailer,
Allen Ginsberg, Hare Krishna,
Hare
Krishna

Por Andrea Hoare Madrid

2 comments for “Gump & Roll Vol. 2: 1968

  1. 3 noviembre, 2010 at 9:31 pm

    Jenny “se fue a San Francisco usando flores en el cabello”, ooootro guiño muy pop. Gracias por esta serie.

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