Gump & Roll Vol. 1: El Rey

La cultura pop es fuente de conocimiento. Así nos lo enseñó Andy Warhol y así lo hemos aprendido con películas como Forrest Gump, un film muy hollywoodense dirigido por Robert Zemeckis que nos enseña en 142 minutos importantes acontecimientos del siglo XX.

Basada en la novela de Winston Groom con el mismo nombre de la película, Forrest Gump hace un paseo político y cultural de los 50’s, 60’s y 70’s a través de los ojos de un hombre sencillo y lleno de buenas intenciones. Una fórmula que le otorgó a Paramount Pictures seis premios Oscars y muchos millones de dólares en ganancias.

Pero como es muy común, la historia en el papel tiene sus diferencias con la que vimos en la pantalla. Por ejemplo, el Forrest de la novela no usa esos artilugios de metal en las piernas para corregir su deformado caminar. Y sin sus aparatos ortopédicos es muy difícil que le haya enseñado a Elvis Presley los movimientos que lo convirtieron en una estrella de la TV norteamericana de los 50.

En esta película los aportes de Eric Roth, encargado de la adaptación del guión, son notables. Es este guionista quien coloca a Forrest con aparatos robóticos de la cadera a los pies junto a Elvis Presley, sumergiéndonos en el mood de la época con su original versión del nacimiento del rock and roll.

¿Elvis, Berry o Marty McFly?

A Elvis se le suele atribuir ser el primer intérprete de una canción de rock & roll, hecho histórico disputado con leyendas como Bill Haley (el mismo del Rock Around the Clock de la hora loca) y Little Richard con su Tutti Frutti. Aunque según lo que nos cuentan en Volver al Futuro, el precursor fue Marty McFly al adelantar en el tiempo el “Johnny B. Good” de Chuck Berry. Por cierto, Volver al Futuro también fue dirigida por Robert Zemeckis, en otra demostración de virtuosismo pop que revisa la década del cincuenta desde los ochenta.

Aunque un género musical no aparece de la noche a la mañana, los expertos señalan 1954 como el año del nacimiento del rock and roll. Y aquí confluyen varias razones

• El trauma de la Segunda Guerra Mundial ya había sido superado y el plan Marshall ya había restaurado Europa

• Las radios de la época entendían que la adolescencia demandaba una música específicamente para ellos. El rythm & blues era muy atractivo pero su alto contenido racial limitaba su difusión.

• La TV estaba en su época dorada y en plena expansión. Tomaban lo mejor de la radio y lo llevaban a la pantalla gris, siendo fundamental la música en este traslado. Como un ejemplo el show de Lucy, el cual fue inspirado en una comedia radial.

• Aunque ya las guitarras electrificadas eran conocidas, Leo Fender comenzó a popularizarlas con la invención de la Broadcaster (luego conocida como la Telecaster) y la Stratocaster.

Estos factores crearon un escenario propicio para que Elvis con su voz y carisma se convirtiera en referencia de los cincuenta y uno de los íconos del cine y el Rock and Roll.

Elvis, agente Federal

Tras la trágica muerte de James Dean en el 55, Hollywood encontró en el Rey el sustituto para seguir dejando sin aliento a las adolescentes. Su primera película fue “Love me Tender” de la 20th Century Fox, productora que ganó con creces las exigentes demandas del Coronel Parker, manager de Elvis.

Luego protagonizó 30 películas más y sacó al mercado 140 álbumes, 75 de ellos grabados en estudio. Nos arriesgamos a decir que es la primera gran estrella de la cultura pop. Y no es a la ligera, Elvis Costelo y John Lennon lo dijeron hace mucho tiempo: “Sin Elvis no lo habríamos logrado”.

Todo este reconocimiento le otorgó un poder especial que al igual que a la querida Marilyn, lo acercó al poder. En 1970 le envió una carta al presidente Richard Nixon expresándole su preocupación por la juventud americana y le solicitó una reunión para hablar de ello. El movimiento hippie, el uso de drogas, las panteras negras y el comunismo eran los principales tópicos de la misiva y su planteamiento era claro: aprovechar su estatus de estrella de rock para infiltrarse y actuar como agente federal. Así mismo.

Aunque se manejaban en mundos diferentes, gracias a la iniciativa Presley ambos personajes encontraron la manera de apoyarse para combatir sus grandes preocupaciones: por una parte Elvis había sido desplazado por Los Beatles y Nixon corría el riesgo de ser el primer presidente de EE.UU. que perdería una guerra.

Luego de la carta vino la reunión y el particular regalo del Rey al presidente, una Colt 45 conmemorativa de la Segunda Guerra Mundial. El arma de colección selló la unión y Presley se enganchó la chapa de agente federal.

A partir de ese momento se convirtió en el chico malo para los chicos malos. Todo este plan maestro para salvar a la juventud de las drogas fue conocido en 1986, cuando algunos archivos del FBI fueron desclasificados. Por cierto, según reportes de prensa, copias originales de la foto que colocamos arriba y otras de la visita de Elvis a Nixon, son muy cotizadas por los coleccionistas.

Lo paradójico de esta historia es que Elvis murió por una sobredosis de calmantes, poniéndole fin antes de tiempo a la vida de una leyenda que se convertiría en ícono del sueño americano. Un sueño que es narrado a través de la vida de Forrest Gump y en el que claramente se deja claro que según el “American Dream” cualquiera puede triunfar. Inclusive un idiota.

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Este es el primer volumen de una serie enfocada a explorar acontecimientos de la cultura pop contemporánea como la guerra de Vietnam, el movimiento hippie y la explosión de la música disco, partiendo de la historia de vida de Gump.

Carlos Sánchez

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