Gump & Roll 2.2: La contracultura

El mundo está en una constante búsqueda de balance. Solemos olvidarlo, pero basta revisar la historia para recordar. Así nos ocurrió después de la exploración de la guerra de Vietnam desde la perspectiva del simple Forrest Gump. Ahora trataremos de cerrar ese ciclo de comprensión profundizando en el contexto político de la época, tan pop como las latas de sopa Campbell de Andy Warhol que las clases dominantes norteamericanas empezaron a colgar en sus paredes en esos años.

Volvamos a la década de los sesenta, en medio del juego bélico que plantearon los Estados Unidos en el sureste asiático, los gringos en casa protestaban airadamente en contra de la guerra y a favor de derechos civiles, consumían drogas tradicionales y sintéticas, se dejaron crecer las melenas y vistieron flores para pedir paz. Es así como surge la contracultura, un movimiento que le hizo contrapeso a la muy impopular guerra de Vietnam y pretendió cambiar el mundo a su ritmo. Los hippies, los estudiantes, la gente de showbusiness y la comunidad negra fueron los protagonistas.

Amor y paz

La definición de hippie esbozada por el actor de westerns Ronald Reagan cuando era gobernador de California era sencilla: “un tipo con el pelo como Tarzán, que camina como Jane y que huele como Chita”. Probablemente quien se convertiría en el 40avo presidente de EE.UU. unos años más adelante no estaba equivocado, pero había más.

Basados en el amor y la paz, los hippies practicaban y promovían un modo de vida comunitario, renegaban del nacionalismo (utilizado por el Gobierno norteamericano para incentivar a los jóvenes para ir a la guerra), de la regulación estatal, de la mercantilización y burocratización de la vida cotidiana, del consumismo y del capitalismo. Así vivió el final de la década de los 60 la muy aventurera Jenny, quien representa eficientemente la fuerza de la contracultura a lo largo del filme en cuestión.

La idea de los hippies era hacer exactamente lo contrario a lo que sucedía en Vietnam, esto tratando de alejarse de la típica vida norteamericana y de reinventar la civilización. ¿Cómo? Llevando la vida al ritmo de la música y las drogas que se surgieron en ese entonces. Agrupaciones como The Beatles, The Beach Boys, The Doors, Jimmi Hendrix, Carlos Santana, Janis Joplin y The Grateful Dead mezclaron su talento con ropa colorida, puestas en escenas luminosas y un toque de LSD para describir su propuesta artística como psicodelia. La portada del disco St. Peppers Lonely Hearts Club Band de los Beatles y los visuales de bandas como Velvet Underground son claro ejemplo del colorido del show.

Volviendo a los hippies y su estilo de vida, los hombres usaban cabelleras y barbas largas, las mujeres se desabrocharon los sostenes y desecharon la laca. Su idea era vivir en comunidad bajo el principio de la no agresión y su motus de vida giraba en torno al placer, esto a pesar del duelo que acogía a muchas familias por la muerte de sus seres queridos en el campo de batalla.

Las drogas jugaban un papel protagónico, pero no eran un fenómeno nuevo para la época. Ya a comienzos de siglo XX el toxicólogo Ludwig Levin sostenía que “con la sola excepción de los alimentos, no existen en la tierra sustancias que estén tan íntimamente asociadas a la vida de los pueblos en todos los países y en todos los tiempos, como las drogas”.

No olvidemos que los perniciosos efectos colaterales de las drogas son descubrimientos relativamente recientes, no siempre estuvieron demonizadas. Valga el ejemplo del serio Sigmund Freud de quien se dice que suministraba drogas alucinógenas y cocaína a sus pacientes para escarbar en sus subconscientes. O el uso que le dio el FBI al LSD para lavar cerebros. Estas no son leyendas urbanas, sino hechos históricamente sustentados. La diferencia es que a finales de los 60 las drogas comenzaron a utilizarse como herramienta de rebeldía y de insubordinación en contra del establishment, porque además de estar prohibidas por la ley, no pagaban impuestos.

Lennon político

“Al nacer en una clase trabajadora, era natural que me enseñaran a odiar y a temerle a la policía. A odiar y temerle al establishment y a combartirlo”. Así explica John Lennon la rebeldía con la que creció y maduró. Esta faceta de la personalidad de Lennon tuvo su punto álgido a finales de los 60, cuando los Beatles no supieron llevar el negocio luego de la muerte de su manager Brian Epstein.

La primera canción en la cual Lennon habla abiertamente sobre política es Revolution. Fue escrita durante el retiro de la banda en Rishikesh, India (1968), tiempo en que recibieron entrenamiento en meditación trascendental. A pesar de estar alejados del mundo occidental, los Beatles estaban muy pendientes de lo que allí sucedía. Particularmente Lennon, quien pensaba en ese momento que no importaba lo que ocurriera en el terreno político, pues Dios se encargaría de resolverlo todo. Años más tarde cambiaría de parecer.

Una vez instalado en Nueva York y sin las ataduras auto impuestas por los propios Beatles de no hablar de política, Lennon se acerca al movimieto pacifista anti-Vietnam. Imagine, Give peace a chance y Power to the people son parte de su legado de la época. Estas canciones, la campaña Bed-In for Peace, la creación de Nutopia y una serie de apariciones en conciertos y manifestaciones antibélicas le dieron razones al FBI para abrirle un expendiente, investigarlo, espiarlo y más adelante negarle la visa de residencia. Lennon se había convertido en una amenaza ideológica para el país más poderoso del mundo.

El movimiento estudiantil

Para algunos, el sueño hippie se acerca al mundo ideal. Otros lo ven como la ilusión de un puñado de ociosos en ácidos. Lo cierto es que ellos no estaban solos en esta época de rebelión. Una resistencia antibélica más fuerte y dispuesta a tomar acciones estaba naciendo en las universidades.

La juventud de la época se sentía engañada por el Gobierno en torno a las verdaderas razones de la guerra. El sentimiento general era que detrás de los llamados para defender la patria había política y mentiras. Y junto a ese sentimiento, creció el espíritu de rebeldía que los llevaría a tomar los campus universitarios y salir a la calle a enfrentarse a la autoridad. Un nombre clave de esta época es el de Mark Rudd, líder estudiantil de la universidad de Columbia en Nueva York, a quien hacen un homenaje en Forrest Gump con el personaje del novio izquierdista de Jenny.

Rudd pensaba que su revolución podría ponerle fin a la guerra de Vietnam. Su inspiración venía de Cuba, isla que había visitado a mediados de los 60. El joven estudiante no ocultaba su admiración por el trabajo de Castro y el eco que tuvo su mensaje generó preocupación en las altas esferas del gobierno.

Con el fantasma del comunismo acechando el ideal americano, esta vez desde dentro, el ejército se movilizó para contener a la juventud desatada. Sin embargo las protestas antibélicas ya desbordaban las fronteras estadounidenses. En el Reino Unido Mick Jagger se unía a la juventud que pedía paz, en México, en Alemania, en Polonia y en Francia, los estudiantes dejaron también clara su postura.

Pero los estudiantes, la mayoría jóvenes con privilegios económicos, no eran los únicos que protestaban en la época. También había quienes se manifestaban en contra de la la protestas estudiantiles. Y quienes exigían respeto a sus derechos civiles.

El poder negro

Los sectores afroamericanos ya estaba cansados de las tensiones raciales y de ser maltratados por las autoridades, el asesinato del pastor bautista y activista político Martin Luther King, quien se proponía terminar con el apartheid estadounidense en paz, fue la gota que rebalsó el vaso. La protesta de este paciente sector de la población se elevó impulsada por la consigna del Black Power. Bobby Seale, fundador de las Panteras Negras, explica que su partido surgió en medio de un movimiento nacional de protestas que ya estaba en camino.

Este movimiento político impactó tanto a la sociedad que los corredores olímpicos Tommy Smith y John Carlos, ganadores de medallas de oro y bronce en los 200 metros planos en México 68, alzaron sus puños derechos cubiertos por un guante negro al ganar, el símbolo del partido de las panteras negras.

La historia está mejor documentada en Salute, una película australiana que relata la controversia que llevó al retiro de las medallas a estos deportistas y a su veto de por vida en competencias olímpicas. Un hecho histórico en un año histórico.

Este fue el escenario al que se enfrentó Forrest cuando regresó de Vietnam. Un país que lloraba a sus hijos muertos en la guerra, con muchas protestas, frustración racial, rebeldía estudiantil y en búsqueda de un cambio de paradigma que bajo el lema de Paz y amor quería darle un giro al mundo.

Pero probablemente una frase que resume el espíritu de la época proviene del mismo John Lennon cuando dijo: “Nuestra sociedad está gobernada por dementes que persiguen objetivos dementes. Si alguien pudiera plasmar en papel lo que nuestro gobierno, el de Estados Unidos, el de Rusia, el de China, etc., realmente quieren hacer, se daría cuenta de que todos están locos”.

1 comment for “Gump & Roll 2.2: La contracultura

  1. 3 noviembre, 2010 at 10:00 pm

    Qué añito, 1968 también fue el Mayo Francés, Tlatelolco y Robert Kennedy (el hermano de John). Me encantó esta serie de post. Trabajé el Movimiento Hippie en el postgrado y es fascinante. Gracias por transportarme de nuevo a esos años locos.

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