Francis Ford Coppola: El verdadero Padrino


La Paramount tenía un proyecto: la adaptación de la novela de un joven y desconocido Mario Puzo, para ello decidió contratar a otro joven y desconocido para dirigirla. La idea era controlar cómodamente el proceso y mantener bajos los costos de lo que sería una película de gansters más: El Padrino (1972). No esperaban encontrarse con el italoamericano brioso y tozudo en el cual se inspiraría el Han Solo de George Lucas.

Vito Corleone, el jefe la Cosa Nostra en Nueva York, podría ser una buena metáfora del espíritu mediterráneo de Francis Ford Coppola. Michael, Sony, Fredo y Connie podrían verse como extensiones de su propia familia. Pero este asunto de la Cosa Nostra, este ir y venir entre sus producciones y su familia, es definitivamente una de sus firmas de autor más característica.

Marlon Brando, Vito Corleone o el Coronel Kurtz; Robert Duvall, Tom Hagen o el Coronel Kilgord. Dos ejemplos de los reincidentes actores de Coppola. Ellos se convierten en la historia, son arquetipos más que personajes, la lealtad familiar o la oscuridad del alma humana, por solo nombrar un par.

No hay duda de que este director otorgó a sus actores la fama necesaria para seguir escalando, siendo evidente en el ramillete de italo descendientes hoy célebres, todos protagonistas de la trilogía de El Padrino (con la excepción del cubano Andy García que aprovechó el portavión). A muchos de ellos los consideró familia y a muchos familiares los consideró artistas, incorporándolos sin remilgos a sus producciones.

Encabezando esta lista nepótica tenemos a su hermana Talia Shire, nacida como Talia Rose Coppola. Ella es la inútil y conflictiva Connie Corleone Rizzi, la hija del Padrino, quien 4 años después daría vida a otra italiana, la sumisa Adrian, esposa de Rocky Balboa.

En la escena del bautizo, en el Padrino I, hace su primera aparición en escena la infanta Sofia, hija de Coppola, quién veinte años después florecería en la pantalla como Mary, la hija de Michael Corleone, y detrás de ella como una directora lúcida e independiente.

Otro Coppola famoso, aunque renegado del apellido, es Nicolas Cage, nacido Nicholas Kim Coppola e hijo de Augusto Coppola, hermano del director. Nicolas se cambió el apellido muy temprano en su carrera, suele declarar que deseaba ganarse un nombre por sí mismo, aunque siempre tuvo la habilidad de dejar colar “como quien no quiere la cosa” su relación con el Tío Francis, lo que le ayudó mucho a despegar. Nicolas también ha sido fiel a su origen, representando personajes italianos como el panadero en Moonstruck (1987), película por la cual Cher ganó un Oscar. También trabajó bajo la tutela de su tío en The Cotton Club (1984).

Dejamos a Jason Schwartzman, el hijo de Talia Shire, de último, aunque él junto a Sofia sean nuestros Coppolas preferidos. A diferencia de su primo Nicola, Jason nunca ocultó su origen, pero sí insistió en trabajar con directores de culto y selectos. Por ejemplo, es el Albert Markowski the I Heart Huckabees y el protagonista de Rushmore de Wes Anderson, entre otros filmes. Actualmente su rostro está bastante más difundido ya que protagoniza la serie de HBO Bored to death. Este Coppola tampoco escapó a la Cosa Nostra, fue el Luis XVI de la Marie Antoinette de su prima Sofia.

La mafia Coppola en Hollywood está por doquier, al frente y detrás de las cámaras. Según imdb son más de 20 los familiares vinculados con la industria cinematográfica. Basta poner el apellido en su buscador para comprobarlo.

Ciertamente, los actores son los más fáciles de identificar, pero hay Coppolas menos notorios como Carmine, el padre de Francis Ford, encargado de la mayoría de las bandas sonoras de sus películas.

Lo interesante es que esto del nepotismo en el show business es un gancho más que un pecado capital como en la política. El mundo adora a las familias reales pop, y los Coppola definitivamente son una de ellas.

Pero nuestro Padrino no sólo se ha dedicado al cine, lógicamente ha asociado su nombre a Baco. Desde 1978 es el propietario de la Bodega Rubicón Estate situada en el Valle de Napa en California. Si bien no es la mejor vinatería de la zona, ni menos del mundo, es famosa por ser un museo de curiosidades cinematográficas como el vehículo original de El Padrino utilizado durante la filmación, además de una notable colección de zootropos, linternas mágicas y cajas peep show, todos juguetes precursores del cine moderno.

Nombró a su viña Rubicón quizás por su pasión por el Imperio Romano, la misma que lo llevó a proyectar a Vito Corleone como un emperador vértice de una tragedia shakespeariana. Esta es su lectura preferida del Padrino, no la de un simple mafioso. Le caracterizó con una complejidad humana tal, que aún cuarenta años después sigue generando empatía y émulos. Puede que este personaje tenga mucho del propio carácter de Coppola, que también 40 años y 32 películas después sigue creando y protegiendo a la Familia

Andrea Hoare Madrid

2 comments for “Francis Ford Coppola: El verdadero Padrino

  1. Anónimo
    7 abril, 2011 at 3:25 pm

    Por eso es que El Padrino I y II son dos de mis películas favoritas, porque es más el retrato de una familia que de un simple mafioso. Y una relación que fácilmente se puede extrapolar a cualquier familia europea. Sinceramente si le quito a los gansters es como ver a mi familia en acción.
    Como dato curioso, he leído que Tetro (que no he visto), una de sus últimas películas, va sobre las relaciones familiares y es bastante autobiográfica. Su padre, como bien lo dices, es un músico y parece que en esa relación disfuncional sólo “había espacio para un artista en la familia”.
    Saludos.

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