Marilyn no era una rubia tonta
La destinada a ser Norma Jeane Mortenson, por los genes del noruego Edward Mortenson, pero bautizada como Norma Jean Baker, por la fuga del mismo noruego, y eternizada como Marilyn Monroe, es mucho más que un ícono clásico de la cultura pop. Al menos de eso trataremos de convencerles en las próximas líneas.
A medio siglo después de su controversial muerte el 5 de agosto de 1962, hablaremos de su mente y no su imagen, cosa extraña para quien podría considerarse el origen del cliché de la rubia sexy y tonta. Será fácil esta tarea, pues viene evidencia en camino a respaldar la solidez de su intelecto.
Las Vegas: ciudad de signos
Disculpen la seriedad pero es necesaria para superar el estrés postraumático luego de la peregrinación a California, la meca del pop. Este fue un viaje iniciático al estilo de las mejores road movies de Hollywood. Fuimos a la fuente en búsqueda de ideas, y regresamos con tantos hallazgos que pasaremos aún mucho tiempo digiriendo e hiperenlazando.
Nueva York está en California
En los años germinales de Hollywood, epicentro de la producción de cine y televisión que nos ha acunado, y consciente o inconscientemente hemos hecho propia, las cámaras y las luces eran tan dinosáuricas que resultaba más rentable construir los sets de grabación y filmación, tanto interiores como exteriores, en vez de trasladar los equipos a locaciones reales. Ese es el principio básico del florecimiento de los grandes estudios Paramount, Metro Goldwyn Mayer, Columbia, Warner Brothers, Universal…
Desde los años 20 se dedicaron a construir en los alrededores de Los Ángeles ciudadelas que permitieran hacernos creer las historias. Por ejemplo, en Universal Studios es posible visitar los umbríos castillos y callejones en la "pequeña Europa", donde grabaron todos los Dráculas de Tod Browning y los Frankenstein de James Whales entre los años 30 y 40. Unos pasos más allá contrastan las monumentales calles greco-romanas donde caminaron Stanley Kubrick y Kirk Douglas filmando Espartaco. El viejo Kirk, hoy abuelo de los hijos de Catherine Zeta Jones.
Ciclo pop completo: MIT – Spielberg – Mercado
¿Recuerdan la interfaz de datos de Minority Report?, aquella película dirigida por Steven Spielberg (2002) basada en un relato corto de Philip K. Dick, el mismísimo autor de "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, fuente literaria del Blade Runner de Ridley Scott.
En esta ficción un cuerpo de policías del futuro (Precrime) se dedica a arrestar a los maleantes antes de que cometan el crimen, esto gracias a las visiones de tres pobres psíquicos (precogs) condenados a una piscina y conectados de por vida a una computadora.
Esta pantalla existe, es real, ciertamente sin profecías criminales ni esclavos psíquicos. John Underkoffler, ingeniero del Media Lab del MIT, diseñó y fabricó este juguete proyectado en la película para el año 2054. Esto no es casualidad, Underkoffler trabajaba en este proyecto cuando fue contratado por Spielberg como asesor científico y tecnológico de Minority Report.
Fastpop 5: Consejos para no inmolarse en línea
La privacidad en línea se está convirtiendo en una ilusión, en un estado cada vez más difícil de mantener, afirma Gina Trapani en su reciente artículo en Fastcompany. En Facebook y Google la autora centra su análisis sobre el estado de la privacidad, esto porque ambos sitios Web han sido constantemente cuestionados -a veces con razón y otras sin ella- por la utilización de información de sus usuarios.
La red social Facebook lleva tiempo en la mira. Es irrebatible lo confuso que resultan sus configuraciones de privacidad, ¡más de 170 opciones!. Por otro lado, Google acaba de ser denunciado por recoger “accidentalmente” data de redes Wi-Fi´s abiertas, mientras realizaba mapas y vistas de calles para Google maps. Ellos alegan que su objetivo es identificar los puntos con acceso Wi-Fi abierto para incorporarlos a las indicaciones de Google Maps, ayudando así a los viajeros y usuarios casuales.
Pero hay cosas más graves, in Google we trust, hemos sido víctimas de lo caro e innacesible que se hace internet cuando estamos fuera de casa, así que le damos el voto de confianza. Si hay un demonio digital se llamaría Spokeo, un motor de búsqueda en el que introduciendo el nombre, e-mail o teléfono, obtenemos gratis un informe con fotos, salario, edad y dirección entre otros datos de la persona en cuestión, y por un fee anual de menos de 5 dólares prometen un reporte completo. Hoy este paraíso de espías y stalkers está centrado en el territorio norteamericano, pero su alcance digital es del tamaño del mundo, basta hacer la prueba.
Internet en números según Google
Nosotros mirándonos el ombligo mientras otros miran al mundo. Qué mala costumbre ésta, tan común en tropic city. Hay que vencer la inercia, es necesario. Mirar lo que otros hacen, ver cómo otros se conectan al futuro es un buen comienzo, por eso en +pop nos obligamos a excavar diariamente en la Web para extraerle sus tesoros mimetizados en la jungla digital. Los hallazgos a veces son geniales, aunque frustrantes por haber llegado tarde...
Hace 19 días -¡sólo 19 días!- se realizó en Buenos Aires el Google Press Summit, el segundo de este tipo en América Latina. Allí van los ejecutivos de Google a hablar de sus planes, productos y tecnología por venir. Allí van estos gerentes a resolver dudas y dispuestos a responder lo que sea que se les pregunte. Están conscientes de que Google levanta suspicacias en algunos, y su estrategia es simple y limpia: dar la cara.
En esta ocasión la agenda estuvo centrada en tres temas básicos: ¿Qué pasa con la libertad de expresión en Internet?, ¿Cuál es el futuro de los medios de comunicación? o ¿Cómo será televisión en el futuro?. A los venezolanos nos hubiera hecho mucho bien estar allí.
Lo bueno de estas tierras digitales es que átomos y bits convergen, así es posible rescatar digitalmente estas sorprendentes métricas de internet que la gente de Google lanzó en el encuentro. A continuación los datos que nos parecen más relevantes:
Colaborar tiene un precio
Desde hace dos semanas los estudiantes de lógica digital han estado colaborando con la memoria colectiva de la humanidad, específicamente corrigiendo, mejorarando e incorporando entradas a la página de la Universidad Central de Venezuela en Wikipedia. Escribirlo es sencillo, pero en la práctica ha resultado una aventura épica.
Colaborar seriamente con Wikipedia para algunos llegó a ser frustrante. Resultaron demasiado frecuentes los embates de los cancerberos wikipedistas velando por la norma y estándares, estilo y redacción. Estas esfinges, ante el menor deliz optaban por el bloqueo de la naciente página, eso sí, dejando abierta la pestaña discusión para los pugnaces héroes que osaran seguir adelante perfeccionando su creación.
Aprendimos que la estructura de la inteligencia colectiva es tan compleja como cualquier proyecto humano. Asumir que son espacios de inocencia adánica y sin ley es un error. Para colaborar no basta el deseo, hay que ganarse el derecho a participar entre los miembros de la comunidad en cuestión.
Para no sentirnos tan solos, transcribimos el extracto del trabajo “Lógica Digital: Inteligencia de Colaboración y orden meritocrático” (Hoare: 2008), donde se narra la lucha del gigante IBM por ganar su derecho a colaborar con Linux:
Cory Doctorow: Superman del libre acceso al conocimiento
Parte importante del seminario de lógica digital que dictamos en la Universidad Central de Venezuela, es reflexionar sobre la inteligencia de colaboración, principio que consideramos el paradigma emergente más productivo de esta sociedad conectada. Lo primero es revisar una serie de textos básicos, que si bien son interesantes -como la historia del Centro de Inteligencia Colectiva del MIT y la Declaración de Berlín sobre el acceso libre al conocimiento- son tradicionalmente densos y carecen de hiperquinesia.
Para balancear tanta seriedad tradujimos un texto de un hombre genial, y que muy al contrario del hippismo naif y filantrópico que proyecta, es una de las mentes más lúcidas en cuanto a la estructura de colaboración y el acceso libre a los contenidos como lucrativo modelo de negocios. Es Cory Doctorow, periodista, bloguero, prolífico escritor de ciencia ficción, pero sobre todo activista de los Creative Commons.
Doctorow ha convertido en una práctica común el escribir libros y ponerlos inmediatamente a disposición de quien quiera que los desee bajar. Para explicar el porqué de esta decisión, el porqué de dar libros gratis, nada mejor que sus propias palabras, traducidas del inglés sin su permiso pues ante tanta liberalidad lo damos por sentado:
Regalar e-books me da una satisfacción artística, moral y comercial. Al respecto, la pregunta que surge con más frecuencia es la económica: ¿cómo puedes regalar libros y aún así generar ganancias?









