Las Vegas: ciudad de signos
Disculpen la seriedad pero es necesaria para superar el estrés postraumático luego de la peregrinación a California, la meca del pop. Este fue un viaje iniciático al estilo de las mejores road movies de Hollywood. Fuimos a la fuente en búsqueda de ideas, y regresamos con tantos hallazgos que pasaremos aún mucho tiempo digiriendo e hiperenlazando.
Ciclo pop completo: MIT – Spielberg – Mercado
¿Recuerdan la interfaz de datos de Minority Report?, aquella película dirigida por Steven Spielberg (2002) basada en un relato corto de Philip K. Dick, el mismísimo autor de "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, fuente literaria del Blade Runner de Ridley Scott.
En esta ficción un cuerpo de policías del futuro (Precrime) se dedica a arrestar a los maleantes antes de que cometan el crimen, esto gracias a las visiones de tres pobres psíquicos (precogs) condenados a una piscina y conectados de por vida a una computadora.
Esta pantalla existe, es real, ciertamente sin profecías criminales ni esclavos psíquicos. John Underkoffler, ingeniero del Media Lab del MIT, diseñó y fabricó este juguete proyectado en la película para el año 2054. Esto no es casualidad, Underkoffler trabajaba en este proyecto cuando fue contratado por Spielberg como asesor científico y tecnológico de Minority Report.
Internet en números según Google
Nosotros mirándonos el ombligo mientras otros miran al mundo. Qué mala costumbre ésta, tan común en tropic city. Hay que vencer la inercia, es necesario. Mirar lo que otros hacen, ver cómo otros se conectan al futuro es un buen comienzo, por eso en +pop nos obligamos a excavar diariamente en la Web para extraerle sus tesoros mimetizados en la jungla digital. Los hallazgos a veces son geniales, aunque frustrantes por haber llegado tarde...
Hace 19 días -¡sólo 19 días!- se realizó en Buenos Aires el Google Press Summit, el segundo de este tipo en América Latina. Allí van los ejecutivos de Google a hablar de sus planes, productos y tecnología por venir. Allí van estos gerentes a resolver dudas y dispuestos a responder lo que sea que se les pregunte. Están conscientes de que Google levanta suspicacias en algunos, y su estrategia es simple y limpia: dar la cara.
En esta ocasión la agenda estuvo centrada en tres temas básicos: ¿Qué pasa con la libertad de expresión en Internet?, ¿Cuál es el futuro de los medios de comunicación? o ¿Cómo será televisión en el futuro?. A los venezolanos nos hubiera hecho mucho bien estar allí.
Lo bueno de estas tierras digitales es que átomos y bits convergen, así es posible rescatar digitalmente estas sorprendentes métricas de internet que la gente de Google lanzó en el encuentro. A continuación los datos que nos parecen más relevantes:
Colaborar tiene un precio
Desde hace dos semanas los estudiantes de lógica digital han estado colaborando con la memoria colectiva de la humanidad, específicamente corrigiendo, mejorarando e incorporando entradas a la página de la Universidad Central de Venezuela en Wikipedia. Escribirlo es sencillo, pero en la práctica ha resultado una aventura épica.
Colaborar seriamente con Wikipedia para algunos llegó a ser frustrante. Resultaron demasiado frecuentes los embates de los cancerberos wikipedistas velando por la norma y estándares, estilo y redacción. Estas esfinges, ante el menor deliz optaban por el bloqueo de la naciente página, eso sí, dejando abierta la pestaña discusión para los pugnaces héroes que osaran seguir adelante perfeccionando su creación.
Aprendimos que la estructura de la inteligencia colectiva es tan compleja como cualquier proyecto humano. Asumir que son espacios de inocencia adánica y sin ley es un error. Para colaborar no basta el deseo, hay que ganarse el derecho a participar entre los miembros de la comunidad en cuestión.
Para no sentirnos tan solos, transcribimos el extracto del trabajo “Lógica Digital: Inteligencia de Colaboración y orden meritocrático” (Hoare: 2008), donde se narra la lucha del gigante IBM por ganar su derecho a colaborar con Linux:
Cory Doctorow: Superman del libre acceso al conocimiento
Parte importante del seminario de lógica digital que dictamos en la Universidad Central de Venezuela, es reflexionar sobre la inteligencia de colaboración, principio que consideramos el paradigma emergente más productivo de esta sociedad conectada. Lo primero es revisar una serie de textos básicos, que si bien son interesantes -como la historia del Centro de Inteligencia Colectiva del MIT y la Declaración de Berlín sobre el acceso libre al conocimiento- son tradicionalmente densos y carecen de hiperquinesia.
Para balancear tanta seriedad tradujimos un texto de un hombre genial, y que muy al contrario del hippismo naif y filantrópico que proyecta, es una de las mentes más lúcidas en cuanto a la estructura de colaboración y el acceso libre a los contenidos como lucrativo modelo de negocios. Es Cory Doctorow, periodista, bloguero, prolífico escritor de ciencia ficción, pero sobre todo activista de los Creative Commons.
Doctorow ha convertido en una práctica común el escribir libros y ponerlos inmediatamente a disposición de quien quiera que los desee bajar. Para explicar el porqué de esta decisión, el porqué de dar libros gratis, nada mejor que sus propias palabras, traducidas del inglés sin su permiso pues ante tanta liberalidad lo damos por sentado:
Regalar e-books me da una satisfacción artística, moral y comercial. Al respecto, la pregunta que surge con más frecuencia es la económica: ¿cómo puedes regalar libros y aún así generar ganancias?
Semiótica pop, aunque quizás no tanto
La gente de Semiotic Solutions, agencia británica de semiótica aplicada a la industria publicitaria y del mercadeo, lleva tiempo insistiendo en el valor que tiene la semiótica para el sector comercial. Prueba de ello son los ensayos que ponen a disposición de todos en su página Web. Pero ellos no son los únicos, la semiótica en la práctica es muy utilizada, aunque quienes la usan no estén conscientes de ello.
La semiótica se encarga del contexto cultural, y es evidente que los consumidores y la cultura son una dupla inseparable. Para entender a uno se debe saber cómo funciona el otro. Cualquier investigación con consumidores, definición de target, de escenarios, de tendencias, cualquier término de esos que pululan en la industria del mercadeo para ornamentarse, resultan en el fondo ser aplicaciones semióticas
Fastpop 4: ¿Fórmulas Mágicas?

Como ya hemos comentado en ocasiones anteriores, en +pop revisamos a diario la página de Fast Company para estar al día con lo que está pasando en el mundo empresarial. A veces encontramos artículos geniales que abren nuestra imaginación y nos dan herramientas para proponer nuevas ideas. En otras ocasiones nos cuestionamos los consejos de estos expertos de mercado, como ya pasó con el artículo sobre el Neuromarketing. Quizás con tanta rapidez no les dé tiempo de filtrar
Hoy nos topamos con una nota que se titula "Want Teens to Notice Your Product Placement? Use the Web", lo que en español sería: ¿Quieres que los adolecentes se fijen de tu product placement? Usa la Web.
Hay mucha vida pop en Londres
Andy Warhol, provocador y voyeurista por naturaleza, afirmaba que los buenos negocios son el mejor arte.
La gente reía. Unas buenas décadas después el chiste se convirtió en el hit del otoño en el museo Tate Modern de Londres.
Mientras escribimos estas líneas, se inaugura en este museo la exposición Pop Life: Arte en un mundo material, que expondrá el trabajo de artistas que han seguido literalmente el precepto de Warhol y concibieron sus propuestas para el comercio y los más masivos de los medios.
Fastpop 3: Neuromarketing ¿fanfarronada o escenario futuro?
Desde los años veinte, la idea de conquistar la mente siempre ha estado presente en el subconsciente de muchos profesionales del mercadeo, sobre todo en el de los norteamericanos enamorados sin remedio de Freud y su descendencia intelectual.
La serie Mad Men nos trae una refinada puesta en escena de estos locos en búsqueda del santo grial en nuestros cerebros. Ellos estaban seguros de que si presionaban la tecla psicológica correcta, tendrían acceso ilimitado a los laberintos neuronales, capitalizando esto para la venta de sus propuestas.
En +pop opinamos que estos hombres fueron locos, no precisamente por su ambición desbordada por controlar las masas o por su intento de cristalizar la opinión pública. Es evidente que eran hijos de su tiempo. La locura para nosotros radica en que hayan estado convencidos de la pasividad de nuestras mentes, de la puerilidad de nuestras decisiones, de lo mecánico de nuestras pulsiones.
Lo que nos llama sobremanera la atención –en esta época de Zeitgeist digital, de bidireccionalidad y simetría- es que la ciencia del siglo XXI siga avalando este deseo, convenciendo a importantes compañías de que la nueva frontera del mercadeo es neurológica.
Como nos gusta el diálogo y que cada quien saque sus conclusiones, seleccionamos extractos de un reportaje de Kevin Randall en Fastcompany, que evidencia el trabajo de los neuromercaderes, tendencia que aún no estamos claros si será pasajera o se convertirá en las nuevas tablillas de la ley del mercadeo tradicional, siempre intentando buscar atajos en vez de conversar.
¿Pero qué es neuromarketing?








