Ciclo pop completo: MIT – Spielberg – Mercado

¿Recuerdan la interfaz de datos de Minority Report?, aquella película dirigida por Steven Spielberg (2002) basada en un relato corto de Philip K. Dick, el mismísimo autor de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, fuente literaria del Blade Runner de Ridley Scott.

En esta ficción un cuerpo de policías del futuro (Precrime) se dedica a arrestar a los maleantes antes de que cometan el crimen, esto gracias a las visiones de tres pobres psíquicos (precogs) condenados a una piscina y conectados de por vida a una computadora.

Esta pantalla existe, es real, ciertamente sin profecías criminales ni esclavos psíquicos. John Underkoffler, ingeniero del Media Lab del MIT, diseñó y fabricó este juguete proyectado en la película para el año 2054. Esto no es casualidad, Underkoffler trabajaba en este proyecto cuando fue contratado por Spielberg como asesor científico y tecnológico de Minority Report.

El g-speak (ambiente de operación espacial), como Underkoffler bautizó al sistema, es una interfaz basada en el reconocimiento de los gestos y movimientos de las manos de un usuario frente a una pantalla (point and touch). Este ir y venir de la academia a la cultura pop está tan entretejido que en el mundo científico se conoce como la “interfaz minority report”.

La presentación del g-speak está disponible en el generoso portal TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño), ONG dedicada a distribuir las “ideas que vale la pena difundir” (Ideas worth spreading). En esta conferencia -publicada hace sólo unos días- el mismo Underkoffler manipula el aparato, y si bien no se parece a Tom Cruise, mueve las manos igualito. El video dura 15 minutos, pero si se quiere ir directo a la acción basta avanzar al minuto 6:30.

La magia reside en un guante de datos, que es el puente con la computadora. Gracias a él se navega fluida y elegantemente a través de video clips, imágenes, texto, bases de datos, gráficos, y todo esto en un ambiente tridimensional.

La reflexión

Si este invento no hubiera sido “lanzado” en Minority Report, quizás hubiera pasado desapercibido o se habrían requerido muchos años más para su concreción en la realidad. Los inversionistas llovieron luego de la película. El poder de convocatoria del Show Business le garantizó el éxito antes de nacer (e incluso adelantó el parto). Se vuelve a comprobar que el tránsito de la ciencia ficción al mercado -ya desde Star Trek- es una ruta concurrida.

Después del exitoso estreno de la película, Underkoffler fundó Oblong Industries, para llevar el g-speak a la realidad. Su visión es lograr la ubicuidad del g-speak: verlo en cada laptop, cada desktop, cada horno microondas, cada TV, en definitiva, en cualquier tablero de datos.

En su compañía están seguros de que este sistema espacial de gestos cambiará definitivamente la forma en que interactuamos con la información. Dice Underkoffler: “no habremos terminado hasta que todas las computadoras del mundo trabajen de esta manera”.

Con el g-speak la realidad superó en 40 años la ficción. Cuando se producía esta película, a finales de los 90, se pensaba que este tipo de interfaces serían posibles en el 2054, nunca tan pronto. Y cuando decimos pronto es ya. Según Underkoffler en sólo 5 años será posible comercializar esta fluida metamorfosis hombre-computador.

Esta es una de las historias que amamos en +pop: una idea que nació en la academia, fue adoptada por el cine y ahora del cine brinca al mercado. ¿Pop no?

Larga vida al MIT, asesores beneméritos de Hollywood, académicos que aceleran el avance tecnológico no sólo desde las aulas sino también tras las pantallas.

Video de Underkoffler y su g-speak

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