+cerca 4: Lisboa, pop y rock, fado y pimba, kizomba y power ballads

Hemos encontrado signos pop entrelazando lugares como la extrema Patagonia y personas relacionadas con seres mitológicos como Tarantino y Viggo Mortensen. Nos gustaría suponer que este esfuerzo por traer +cerca al mundo, rememora de alguna manera el epifánico viaje de Andy Warhol desde NY hasta los Ángeles en 1963:

Cuanto más al oeste conducíamos, todo lucía más Pop en las carreteras. De repente nos sentimos poseedores de información privilegiada, pues si bien el Pop estaba en todos lados –ese es precisamente el asunto, muchas personas todavía lo daban por sentado, mientras que nosotros estábamos deslumbrados- para nosotros era el nuevo arte. Una vez que te vuelves Pop, no podrás ver un signo de la misma forma. Y una vez que piensas Pop, no podrás ver América de la misma manera nuevamente”. (Popism)

¿Y hay Pop en Lisboa?. Flavio Bastos, los ojos de +pop en Europa, encontró muchos indicios durante largas caminatas por sus cimbreantes calles, hallazgos que narra con melancolía de fado y a ritmo pop:

Hace no sé cuánto ya que te debo este email. Debo pedir disculpas pero me perdí en la Lisboa Medieval, descubriendo cada recoveco de estas calles tristes con edificios cayendo a pedazos: en Alfama, Mouraria, Sao Vicente de Fora -nombres de barrios sobrevivientes al terremoto de 1755-. En sus edificios en reconstrucción, o edificios abandonados, sin pintura, sin pretensiones. El medioevo y lo gótico se besan cada instante. También los moros, los judíos, los católicos, los africanos y los umbandistas. Todos se tropiezan en una pintura única de colores iluminados por el Rio Tajo.

No te he escrito antes porque también me perdí en cada pedazo de Lisboa Moderna, de la Zona Expo -levantada para la Expo Mundial de 1998-, con sus edificios gigantes, sus cortes arquitectónicos minimalistas, cuadrados, transparentados, inspirados en temas marinos y maritimos -como todo en esta ciudad. Una Lisboa que coge un segundo empuje a través del Rio Tajo para llegar a una segunda Era de Descubrimientos capitalistas.

Estas dos Lisboas no se tocan pero se encuentran: en el deseo de una Lisboa diferente, que encierre en un solo momento, por una vez, para bien y para mal: la tradición con el desenfado; la verdad de un pueblo con la mentira de un sueño material. Un fado en sí mismo.

No sé si te he contado que aquí existen casas de Fado (palabra cuya etimología proviene de “Fate” en inglés) que celebran a Amália Rodrigues cada noche: turistas, sifrinos, pobres, locos, todos se juntan para oir el lamento de la saudade eterna. Pero también están los que intentan deslastrarse del pasado triste del Portugal Pobre.

Hay un grupo folk portugués que se llama Deolinda, una chica que sacó su disco con las uñas y que ahora es una de las agrupaciones más reconocidas por estos lares. Una especie de Los Tres, que al igual que en aquel momento dorado de la agrupación chilena, comenzaron conjugando rock con folk, o fado con pop. Se ríen de todo y de todos, se sinceran con su idiosincracia y el pesimismo luso, todo en un sincretismo dibujado con sarcasmo y humildad. Son buenos.

A veces siento que sé más de esta Lisboa que de mi Caracas querida. Y aquí todo el mundo llega para saber. Me cuento entre otros Tech Nomad que vagabundean la ciudad tratando de entender por qué los azulejos que tienen siglos y siglos, los quitan de las casas -para venderlos en los mercadillos a precios exorbitantes a turistas desinformados-, y son reemplazados por artistas modernos que copian los modelos que quedan y reemplazan las piezas robadas con graffitis negros con el mismo detalle de la obra original.

Cuando paseo en estas noches húmedas por las Docas (etimología de la palabra proviene de “Docks” en inglés), me sorprendo de saber que John Malkovich invierte en discotecas gigantes al pie del río, o que hace sociedades con Catherine Deneuve para alimentar uno de los restaurantes más caros de la ciudad. Persigo las mejores pizzas tratando de encontrar algo que me recuerde a la Italia de Caracas (nuestras pizzas son lo máximo) pero termino siempre ahogando mis ganas en unas sardinas al grill, con montones de papas con aceite de oliva y ensaladas aburridísimas. Que cuando quiero algo extravagante voy a comer un combo nagasiki en una casa de té luso-japonesa con 3 pedazos de pan de ló (un dulce portugués transformado con un toque japonés, herencia de mejores tiempos coloniales) con un té verde, por 2 euros.

Hay unos tantos Tech Nomad que como yo, viven de una conexión wi-fi y la convierten en su pan de cada día. Estos seres van y vienen porque pueden, más que todo por los impuestos -yo creo, nunca me han confesado, pero estoy casi seguro-. Yo no sé si me quiero ir, porque  aquí he encontrado la síntesis del orden europeo con el caos latino. Por ejemplo, me alegro de pensar que, al contrario de mi estadía en UK, no tengo que comprar la entrada para ver a AIR, Depeche Mode o Massive Attack un año o seis meses antes. Que la compraré faltando 2 días, y aún sobrarán entradas, como en Venezuela, pero sin la ladilla de las colas de Caracas.

No quiero agotar todos los cuentos, porque espero que me visites y puedas ver con más detalle todo esto. Miradores, mujeres, cafés oscuros como el petróleo (con dos bolsitas de azúcar porque nunca tienen splenda), cantantes, brasileros, Bacalao, ingleses, Bolos Reis, colombianos, rumanos, las fiestas de Santo Antonio, el Monasterio de los Jerónimos, los judíos que con un simple hechizo convirtieron a la iglesia que ahora es el panteón en un trabajo eterno (van 300 años de que comenzaron a construirla).

Que sepa la gente que Portugal no es solo Figo, Cristiano Ronaldo y Mourinho. Portugal y Lisboa son mucho más que Fútbol. Que sepan que Portugal ha exportado un montón de estrellas. Que por las venas de Tom Hanks, Keanu Reeves, Sam Mendes o de Joe Perry corre sangre lusa. Que sepan que Carmen Miranda nació aquí.

Yo no sé si soy pop, o no lo soy. Pero la ciudad, es pop y rock, fado y pimba, kizomba para exportar a Barcelona (menos mal, porque no soporto el wegue, wegue wegue de Buraka Sound Sistema) y power ballads de Skorpion.

Lisboa, dicen, es el Berlín del futuro. Yo sólo me atrevo a decir que Lisboa es el Portugal del presente.

¿Quieren +? Escríbannos comentarios para presionar a Flavio para que siga caminando y acercándonos Portugal.

1 comment for “+cerca 4: Lisboa, pop y rock, fado y pimba, kizomba y power ballads

  1. 9 febrero, 2010 at 7:12 am

    Cada día me entero de más cosas. Sabía Ud. que “Arigato” posiblemente viene de “Obrigado”, la manera de dar gracias de los portugueses? Estos senhores sí que se dieron una buena vuelta por el mundo…!

    Un abrazo,
    Flavio

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